El clásico caleño de este domingo se encontraba con dos realidades distintas, por un lado un Deportivo Cali con gamas de salir de una crisis intensa y extensa, y por el otro, un conjunto Escarlata que necesitaba la victoria para no sufrir pensando en la clasificación.
Sobre el terreno de juego se comenzó a ver el cambio del Cali con una idea de juego mas clara y un esquema defensivo, que dista bastante del que comprometió tantos otros partidos; algo para lo que sin duda no estaba preparado el América, que lo sufrió de medio campo para adelante y que nunca logró vencer esa resistencia.
La Mecha no se encontró dentro del terreno de juego, erráticos en los pases, le otorgaron la ventaja a un rival que aunque no tenía nada que perder sabia que tenía que dejar la piel para brindarle una alegría a su hinchada.
El gol en los minutos finales, no fue otra cosa que la justa recompensa al esfuerzo azucarero y a su vez, el castigo al desdén de un América que con calculadora en mano comienza a hacer cuentas para clasificar.