+18 | Publicidad | Aplican Términos y Condiciones | Juega con responsabilidad | Principios editoriales
352040

A 30 años del descenso de Racing

El mes de diciembre es sin dudas una mezcla agridulce para todos los hinchas de Racing. Más aún para los mayores de 50 años, que así como vivieron la mejor época y el campeonato ganado en 2001, también sufrieron en carne propia ese fatídico 18 del último mes que, además de cerrar el año 1983, marcó el final de la Academia en Primera División.

En esa época todavía los torneos se dividían en Metropolitano y Nacional, pero lo que definitivamente no tenía bifurcaciones era el camino del cuadro de Avellaneda, que un año antes había logrado mantener la categoría sobre el final del certamen pero no logró la bi-salvación. Hasta este punto, aquel que no conozca la historia puede pensar que nada podría ser peor que descender, pero el postre agrio de esa campaña flaca en puntos fue la coronación de Independiente, que se dio el gusto de ser campeón cuatro días después de consumado el descenso de Racing, precisamente con una victoria en el clásico ante su rival de toda la vida.

Indudablemente, cualquier hincha de la Academia que tuviera la potestad de cambiar el pasado haría un viaje al Cilindro para revertir ese 3-4 ante Racing de Córdoba que determinó el descenso del conjunto dirigido por Juan José Pizzuti, otrora técnico de aquel glorioso equipo protagonista de la final épica ante Celtic en la Copa Intercontinental coronada por un gol inolvidable de Juan Carlos Cárdenas desde quién sabe cuántos metros. El fútbol esta vez le daba un cachetazo a la rica historia de Racing y al orgullo de Pizzuti, que volvería al banco de suplentes recién diez años más tarde.

El periplo en la B no fue para nada fácil y, de hecho, tras la primera temporada tuvo la posibilidad de volver a Primera pero Gimnasia y Esgrima La Plata se quedó con la final del Reducido y por ende con el segundo ascenso dejando trunco el sueño de Racing. La tesorería sólo se llamaba así porque su función era manejar el tesoro del club, pero la Academia era un cofre vacío. No había dinero, no había ilusión y tampoco inventiva de los dirigentes, que de no haber sido por los hinchas habrían vendido las dos sedes del club para saldar deudas.

Finalmente Racing volvió a Primera División de la mano del Coco Basile, otro ídolo del club, y puso fin a la pesadilla. Sin embargo, y aunque parezca masoquista, corresponde asegurar que desde el 18 de diciembre de 1983, todo ese amor que los hinchas tienen por el club se transformó en una enfermedad incurable que posiblemente nunca los despegue de los colores.

Anuncios
0