Lukebakio concluyó sus reflexiones con un mensaje contundente, en el que básicamente advertía a Prestianni sobre su futuro en el equipo. «Solo espero que lo que ha dicho sea falso. Porque si es cierto, no puedo aceptarlo. Estoy en contra de las injusticias. Y toda injusticia merece pagar las consecuencias», afirmó con firmeza el belga. Es una clara indicación de que, si la investigación de la UEFA declara culpable al argentino, este podría encontrarse aislado dentro de su propio vestuario, independientemente de su condición de estrella en ascenso.
Para el Benfica, la situación sigue siendo una distracción importante en su intento por avanzar en la Liga de Campeones. El club se ha labrado una reputación por fomentar el talento joven, pero este último escándalo amenaza con empañar la imagen de uno de sus activos más prometedores. Mientras el mundo del fútbol espera la decisión final de la UEFA, las palabras de Dodi Lukebakio sirven para recordar que, en el fútbol moderno, existe una política de tolerancia cero con la discriminación, incluso entre compañeros de equipo que comparten los mismos colores los sábados por la tarde.