Han pasado 24 años desde que Brasil levantó la Copa del Mundo en Yokohama, pero Kaká recuerda con precisión el momento que más ha marcado su carrera. No habla de un gol ni de una jugada decisiva, sino del instante en que sus manos tocaron la copa, el mayor sueño de cualquier estrella del fútbol.
En un acto de Adidas, con la presencia exclusiva en España del diario Marca, recordó: «Levantar la copa fue el momento más emocionante de mi vida».
Esa imagen es más que un recuerdo: cierra un largo viaje que empezó años atrás, con el niño que celebró el título de 1994, el adolescente que sufrió la derrota de 1998 y el joven de 20 años que integró una selección irrepetible.
Y añadió: «Cada Mundial me recuerda lo especial que es este torneo. Es muy difícil llegar hasta allí. Muy pocos jugadores tienen la oportunidad de disputar una final».


