Trezeguet, el argentino que consagró a Francia

Comentarios()
PEDRO UGARTE/AFP
Nació en Ruan, se crió en Villa Martelli, debutó en Platense y alcanzó la cima del fútbol en el '98 y el 2000.

La historia de David Trezeguet empieza con su padre, en 1974. Jorge jugaba en Estudiantes de Buenos Aires cuando una situación poco habitual en el fútbol argentino por aquel entonces complicó su carrera: la AFA informó que tanto él como dos compañeros habían dado positivo en un control antidopaje. Entre idas y vueltas, decidió partir junto a Beatriz, su mujer, a Ruan, para jugar en el equipo de la ciudad francesa. Allí, unos años más tarde, nacería su hijo.

Lea más: Sampaoli se prepara para repetir por primera vez el equipo

Los Trezeguet volvieron al país a fines del '79, con el pequeño bajo el brazo. Se instalaron en Villa Martelli, donde dio sus primeros pasos antes de sumarse a las inferiores de Platense. Jugó apenas cinco partidos en Primera en el Calamar, de la mano de Ricardo Rezza, con 16 años. Y mientras José Pékerman lo pensaba para los seleccionados juveniles, recibía una oferta prácticamente indeclinable para irse a su Francia natal.

El artículo sigue a continuación

Se probó en PSG, pero problemas económicos lo distanciaron de la institución. Entonces, apareció el club de "la ciudad de los ricos", como él mismo la definió alguna vez. Monaco fue su su casa desde el '95, en donde jugó durante las cinco temporadas siguientes y en donde llegó a marcar 52 goles en 97 partidos. Un nivel altísimo que lo puso en la mira de Jean Tigana, quien por entonces conducía el combinado francés juvenil, y, luego, en la de Aimé Jaquet, DT de la mayor. Con 21 años, Trezeguet disputaba su primer Mundial en su propio país.

En total, jugó seis partidos, aunque solo dos veces lo hizo como titular: ante Dinamarca, en el último encuentro del grupo, y ante Paraguay, en el cruce por los octavos de final. Convirtió un solo gol, ante Arabia Saudita, y la gran decepción fue que no le tocó sumar minutos en la final contra Brasil. La revancha le llegó dos años después, cuando sí le tocó entrar en el choque definitorio de la Euro 2000 ante Italia: no solo ingresó, sino que además convirtió el gol de oro que le dio el tercer de la historia seleccionado francés.

"Es evidente que Argentina es lo opuesto a Francia. Sigue buscando un sistema de juego en el cual Messi se sienta más cómodo, pero no ha podido mostrar sus cualidades", analizó el exdelantero, en una entrevista a CNN hace pocos días. ¿Lo encontrará el sábado?

Cerrar