El Barcelona se asoma al abismo

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Ni los autogoles de los rivales salvan al Barcelona de sus propios errores. Los tantos en propia puerta son el tercer máximo goleador del cuadro azulgrana esta temporada junto a Antoine Griezmann. Sólo Leo Messi y Ansu Fati, con 4 goles cada uno, han dado más tantos a los barcelonistas que los que los rivales se han autoinfligido. Y aun así el Barcelona de Ronald Koeman sigue sin ser capaz de remontar un partido. Hoy durmió en la séptima posición y mañana puede caer incluso más.

Así vivimos el Cádiz 2-1 Barcelona

Como si hubieran olvidado lo aprendido en las últimas tres décadas y media los barcelonistas han regresado a 1987, hasta antes de la llegada de Johan Cruyff como entrenador. Por lo menos, ese es el rendimiento que muestra el peor arranque desde entonces pero es que además los hombres de Ronald Koeman no dan ninguna muestra de mejorar y tropiezan en cada partido que juega lejos del Camp Nou, hundiéndose en cada desplazamiento un poco más.

Errores cada vez más incomprensibles

Dos fallos de Frenkie De Jong supusieron empatar en el Camp Nou frente al Sevilla y días después en Getafe. Otro error de Norberto Neto y Gerard Piqué acabaron en derrota en Vitoria. Ante el Atlético sería Marc-André Ter Stegen el que fallaría y en Cádiz fue Óscar Mingueza, aunque lo de Clément Lenglet y, de nuevo, Ter Stegen sea más sangrante al encontrarse el Barcelona en pleno intento de remontada, algo que Koeman no ha logrado a pesar de haber empezado perdiendo hasta en seis ocasiones.

"Es difícil de explicar algunos goles encajados" expresaba un visiblemente enfadado Koeman, que atribuía a "la falta de concentración y de agresividad sin balón" los errores que volvieron a condenar a su equipo. El holandés llegó a acusar a sus jugadores de "no cumplir con lo que habíamos dicho" y hasta se soltó afirmando que "encajamos goles que no he encajado en otros equipos que he entrenado".

Una trayectoria errática y descendente

Koeman pedía ganar todos los partidos hasta el final de año y el equipo cayó a las primeras de cambio, descolgándose de LaLiga y descompuesto en el terreno de juego, sin agresividad ni concentración, con fallos cada vez más frecuentes y difíciles de comprender. Tantos, que desactivan los -muchos- regalos que los barcelonistas han recibido de parte de sus rivales. Y así, no es que sea difícil competir, es que es imposible.