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Lionel Messi Barcelona Real Madrid El Clásico LaLiga 18122019Getty

El Barcelona, a recuperar lo que el Clásico se llevó


EDITORIAL

El Barcelona cierra hoy un 2019 con sabor agridulce. El propio Ernesto Valverde señaló, antes de recibir al Alavés, que "hubo momentos buenos y malos que todos recordamos y que queremos superar", buena prueba de que haber logrado la segunda Liga consecutiva no consuela ni a los mismos protagonistas tras lo sucedido en la final de la Copa del Rey y, especialmente, en Anfield. Sin embargo, "la exigencia es tan alta en este club" que no hay tiempo para lamerse las heridas y si "hay que aprender de los errores" lo primero es no olvidar lo sucedido en el Clásico y pensar en "despedirnos con buen sabor de boca".

Ni el VAR ni un mercado que todavía no ha abierto y que obsesiona más bien poco a un Barcelona que confía en la actual plantilla pueden desviar al equipo del objetivo de los títulos. "Se deciden en primavera" destacó con razón Valverde. No se puede perder de vista, no obstante, que el camino hasta entonces es lo que dictaminará que las posibilidades del Barcelona en abril y mayo sean sólidas o no. Porque las cosas no suceden por azar en este deporte y que el Real Madrid estuviera a punto de birlarle la posesión al Barcelona en su propia casa debería encender alguna que otra alarma.

Según el diario Sport ha habido autocrítica tras el Clásico a pesar de que Valverde insistiera en que "las ocasiones más claras las tuvimos nosotros", pasando de puntillas por el hecho de que el Real Madrid se convirtiera en el rival que más ocasiones disfrutó en los primeros cuarenta y cinco minutos en lo que va de siglo XXI. Estos datos no son como setas que aparecen fortuitamente sino que tienen una explicación tan fácil como la falta de equilibrio, variantes e intensidad de un equipo que a veces da muestras de estar cansado de si mismo.

Frank Rijkaard solía decir que "somos nuestro peor enemigo" y no se equivocaba. Los jugadores abusaron entonces de su confianza y el club se sumió en la famosa autocomplacencia. Es bien sabido que el equipo regresaría más fuerte que nunca para hacer historia a lo grande y a estas alturas de campeonato hay todavía margen de maniobra para no dejarse llevar por la inercia de seguir creyéndose los reyes del mambo, no después de Roma y Liverpool, y pensar que no se ha ganado el Clásico por cuestión de mala suerte al fallar dos ocasiones claras. Porque si algó demostró el choque ante el Real Madrid es que el Barcelona solo llegará a mayo en condiciones reales de lograr grandes gestas si vuelve a ser el Barcelona.

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