El Real Madrid, dirigido por José Mourinho, logró ayer sábado una cómoda victoria sobre el Valencia por tres goles a cero, en el estadio de Mestalla, en la jornada 12 de LaLiga.
Y como suele ocurrir en la mayoría de las visitas del conjunto merengue al feudo del Valencia, el partido no estuvo exento de polémica y tensión.
El diario Sport informó de que los incidentes más destacados se produjeron dentro del túnel de vestuarios durante el descanso entre los dos tiempos, y que Jude Bellingham y Antonio Rüdiger fueron sus principales protagonistas.
Periodistas que se encontraban en la zona explicaron que jugadores y miembros de los cuerpos técnicos de ambos equipos protagonizaron una trifulca, en la que también participaron integrantes del personal de seguridad del Valencia.
Según estos periodistas, se sospecha que Bellingham propinó un golpe a uno de los miembros de seguridad, mientras que se sospecha que Rüdiger abofeteó a otro.
Tras ello, los agredidos se dirigieron al árbitro del encuentro, Hernández Maeso, para pedirle que recogiera lo sucedido y que dejara constancia de las agresiones en el acta del partido, pero eso finalmente no ocurrió.
Por este motivo, el diario «Superdeporte» calificó el acta del árbitro Hernández Maeso como el «acta de la vergüenza», al considerar que la ausencia de cualquier mención a las conductas de los jugadores del Madrid en el informe les libra de todo tipo de sanciones.
Sin embargo, el acta del partido sí incluyó otro incidente cuyo protagonista fue el director deportivo del Valencia, Braulio Vázquez. La redacción de Hernández Maeso dice lo siguiente: «Durante el descanso entre los dos tiempos, el director deportivo del Valencia, Braulio Jesús Vázquez Benítez, se encontraba en el túnel de vestuarios, donde provocó una trifulca, llegando a encararse con el árbitro asistente número uno, al que se dirigió en repetidas ocasiones en tono airado, diciéndole: ¡No es falta, no es falta! Qué ridiculez».
Ante esta situación, fue necesaria la intervención de efectivos del Cuerpo Nacional de Policía, que procedieron a identificarlo y se vieron obligados a sujetarlo y apartarlo del lugar para poner fin al incidente.





