Los cuentos de un clásico

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Telam
Independiente y Racing se enfrentan con tantos temores como leyendas. La cabeza es determinante en estos partidos.

La primera página de El rufián moldavo, de Edgardo Cozarinsky, dice: "Es peligroso inventar cuentos. Si resultan buenos terminan por hacerse realidad, después de un tiempo se transmiten, y entonces ya no importa si fueron inventados, porque siempre habrá alguien que después los haya vivido". La literatura, en sus actos de leer y de escribir, es el camino para construir pensamiento lateral. El problema, a veces, es que lo lateral, por lo que sea, puede volverse consciencia. Por eso, Luciano Aued tiró el cuerpo hacia el respaldo de la silla, levantó las dos manos y respondió al escuchar la pregunta: "¿Por qué nosotros teníamos que ir a la cancha de Independiente a perder? Nosotros no podemos hacernos cargo de la historia de Racing: nosotros vamos de acá para adelante. Eso quedó bien estipulado desde 2014. Dijimos: 'Hay que marcar una senda ganadora'. Y lo hicimos. Nos costó y el primer clásico que fuimos fue una goleada. Nos golpeamos y nos levantamos. Pero ahí cortamos y ganamos: el monstruo tan grande que se había construido quedó reducido a nada".

Los clásicos, en su doble rol de partido, porque cada uno de ellos se juega para el presente y para la eternidad, están repletos de gajes culturales. Algunos grandiosos: como la capacidad de Sergio Agüero o de Lisandro López para agrandarse en estos partidos. Algunos dolorosos: cucos inexplicables que bloquean a un equipo de ser lo que realmente es. Independiente juega en su casa contra Racing, una circunstancia espacial que parece molestarlo: si el torneo fuera de visitante, estaría primero; si el torneo fuera de local, estaría 25. Lo anímico empuja o hunde y a los rojos les cuesta el murmullo de su gente, desesperada por ganar para tapar los dolores del descenso. Algo que, de la misma manera, complica a Racing: de local, está primero; de visitante, 16. Distintas maneras de vincularse con su propia gente.

Aued hablaba de un mito. De uno vuelto realidad, que había llegado a una marca más que compleja para Racing: no ganaba en la cancha de Independiente desde 2001 y recién lo logró en 2015. Perdió siendo inferior, siendo semejante y siendo superior: pero no pudo limpiar las espinas. Hasta que comenzó la nueva etapa de la que terminó teniendo mucho protagonismo López, quien en el último clásico hizo dos goles y, en el anterior, empató sobre el descuento con un gol de chilena.

Cada una de estas escenas pesan de diferentes maneras. Diego Cocca llegó a Racing y en su primer torneo, previo al clásico, declaró: "Prefiero salir campeón que ganar el clásico". Creer o reventar, perdió el clásico y salió campeón. Nadie puede confirmar que haya tenido algo que ver lo literario con lo real, pero ocurrió. Como ocurren muchas de estas historias. Después, Racing se cuidará del ataque de los extremos de Independiente e Independiente, que jugará con la posesión de la pelota, se cuidará de los contraataques de Gustavo Bou y del Licha. 

Bienvenidos los cuentos y los clásicos.

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