Cuando Chivas prefirió irse de gira por Europa que una final de Concachampions

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Concacaf y los tapatíos no la 'llevan' bien, pues dos ocasiones anteriores los eliminó por cuestiones de calendario.

Hubo una época en la que la Concachampions no gozaba el prestigio que ahora Chivas y Toronto codician ni entregaba un boleto al Mundial de Clubes. En ese entonces, el torneo se encontraba en sus primeras ediciones y tenia otro nombre: Copa de Campeones de la Concacaf, la cual nació en el año de 1962 y cuyo primer monarca fue precisamente el Rebaño Sagrado.

Desde mediados de los 50 y en la década de los 60, las dos confederaciones más importantes del mundo, UEFA y Conmebol, formalizaron sus torneos internacionales para clubes mediante la Champions League y la Libertadores respectivamente. Centro y Norteamérica no quisieron quedarse atrás, se fusionaron y fundaron la Concacaf.

Entonces surgió la Copa de Campeones del área, que emanó del precursor de esta competencia: el Campeonato de Centroamérica, el Caribe y México, de carácter no oficial para FIFA, el cual ganó el Guadalajara en su primera versión en 1959

Para el 62, el cuadro tapatío doblegó al Comunicaciones guatemalteco y obtuvo su único galardón internacional. Corrían los tiempos del "Campeonísimo". Nombres de leyenda como Tubo Gómez, Chava Reyes, Jamaicón Villegas y la Pina Arellano comandaban aquel plantel. 12 meses después, en la del 63, los Rojiblancos intentaron defender su cetro contra el Racing.

No obstante, la definición nunca se logró disputar porque el duelo se reprogramó hasta tres veces. Primero porque los haitianos no emitieron sus pasaportes. Ante esto, el Chiverío interpuso una protesta a la Concacaf que inicialmente le dio la razón. Posteriormente sus oponentes apelaron y el órgano rector decidió que se efectuara en abril de 1964.

Sin embargo, con las idas y venidas, los mexicanos viajaron a Europa para una gira que incluía 10 amistosos en cinco países versus rivales de la talla del Barcelona, Sevilla, Lille, Standard Lieja o Werder Bremen. Por tal razón no se presentaron y el ente concacafkiano falló a favor del Racing.

Algo parecido sucedió en 1984. Chivas se tuvo que conformar con el subcampeonato, dado que no alcanzó un acuerdo de fechas con el Freedom de Nueva York. Concacaf eliminó a ambos y el Violette de Haití festejó por todo lo alto.

Los dirigidos por Matías Almeyda disponen de una oportunidad de oro para acabar con una de las malarias más largas del mundo en cuanto a sequías internacionales, al tiempo de saldar cuentas no solo con la Concacaf sino su historia misma.

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