Todos los goles de Lionel Messi, el jugador integral
Con qué partes, cómo y desde dónde marcó el argentino que rompió récords históricos: zurda, derecha, cabeza y más.
Encontrar un futbolista más completo que Lionel Messi es una búsqueda tan compleja como quimérica. Leo comenzó siendo un adolescente de melena al viento que agachaba la cabeza y gambeteaba hasta ver la pelota adentro del arco rival, pero conforme pasó el tiempo se transformó en un jugador integral, capaz de reconocer todos los estados del juego. No obstante, uno de sus mejores rasgos suele estar tan naturalizado que es pasado por alto: su capacidad de definición.
Las cifras goleadoras que supo cosechar en Barcelona nunca dejarán de sorprender al ser mencionadas. Alcanzó los 672 goles en 778 encuentros. Evidentemente es el máximo anotador de la historia culé, pero lo admirable es que le sacó 442 goles de diferencia a César Rodríguez, su más inmediato perseguidor. Leo también es el máximo goleador histórico liguero con 474. ¿El segundo? Cristiano Ronaldo con 311.
La curiosidad inicial al ver su mapa de goles es que dentro de los cien primeros la gran mayoría fueron en el área, casi que cumpliendo la función de centro delantero puro y duro. Para gritar el primer tanto desde media distancia tuvo que esperar hasta el número 25, ante Gimnastic el 17 de junio de 2007.
La excelencia producida por Leo hace parecer cada acción como orgánica, no se puede ver la mecánica entre truco y truco. De todos modos, los tiros libres es una faceta que mejoró conforme pasaron los años. Tanto así que su primer gol por esta vía fue el 49 en su cosecha azulgrana.
Se lo hizo a Leo Franco, por aquel entonces arquero de Atlético de Madrid, el 4 de octubre de 2008. Fue más una avivada criolla que producto de pulir la técnica. En su centenario de goles en Barcelona solo dos fueron desde esta vía que tantas satisfacciones le daría luego.
Ya completo el cuadro con los goles en su club, se ve una mejora sustancial en tiros de media y larga distancia, pero también se marca un patrón: Messi tiene una zona especial desde donde suele marcar.
La franja imaginaria que va arbitrariamente desde el punto de penal hasta el comienzo del área chica es donde más goles anotó, especialmente desde los vértices. No es casualidad, la mayoría de tantos de Leo vienen producto de jugadas colectivas: 364. Pero también ha sabido marcar 120 goles gracias a arrebatos individuales y otros 57 pescando rebotes.
En cuanto a las acciones a balón parado, hizo 81 goles de penal y 50 de tiro libre. Su décimo gol de tiro libre fue ante Granada, el 16 de febrero de 2013 y es ahí cuando se puede trazar una línea disruptiva en su mejora por esta vía.
Ya había pasado un tiempo puliendo el consejo que le brindó Diego Maradona en 2009, en un entrenamiento en Francia con Argentina: "No le saques tan rápido el pie a la pelota, porque si no ella no sabe lo que vos querés", cuenta Fernando Signorini que le dijo Diego a Leo.
Por otro lado, no sorprenderá a nadie leer que la enorme mayoría de goles los hizo con su pie izquierdo: fueron 561. Con derecha hizo 85, pero curiosamente entre ellos hay algunos goles míticos como aquel con “asistencia” de Sergio Busquets al Real Madrid en Champions League o el maradoneano a Getafe por Copa del Rey.
Otros 24 fueron de cabeza, entre ellos ante Manchester United en la final de UCL 2009 y los dos restantes fueron uno con la mano, también ante Getafe, y otro con el pecho a Estudiantes en el Mundial de Clubes.
La mayoría de sus anotaciones fueron de primera. Así las cosas, Leo Messi hizo 361 a un solo toque. En este caso pueden ser producto de un rebote, de empujar la pelota en una jugada colectiva, pero especialmente de la sensibilidad que tiene para en pocos movimientos hacer lo ideal. Con un movimiento de botín resuelve lo que a otros le cuesta muchísimo, ahí está la gran diferencia entre la excelencia y la norma.
Necesitó dos toques en 129 (control y remate), tres en 73 y cuatro o más en 109. Estas dos últimas variantes, o bien tratan de una apilada o bien de tomarse el tiempo necesario en el área dando sutiles toques a la pelota para acomodarla.
Trazando tres puntos de importancia, se puede decir que la vía por la que más goles hizo fue: pie izquierdo, jugada colectiva y un toque.
Cambiando de escudo y color de camiseta, las estadísticas de Messi en Argentina no se quedan atrás. Al igual que en Barcelona, es el máximo goleador histórico de la Albiceleste con 86. Lo corre muy de atrás Gabriel Batistuta con 54 tantos.
Así como en España le costó meter su primer tanto desde afuera del área, en Argentina fue al revés. Su primer grito sagrado, ante Croacia en marzo de 2005, fue así.
Por el momento son 76 goles con la prodigiosa zurda, dos de cabeza y ocho con derecha. Otra coincidencia con el club catalán es que entre esos pocos goles con su pierna menos hábil hay anotaciones de gran importancia: su primer gol en un Mundial, ante Serbia en 2006, y el -por ahora- último ante Nigeria en 2018, que valió pasar de ronda.
Realmente su aporte goleador desde fuera del área es importante. Hizo ocho de tiro libre, 19 de penal, siete de rebote, 16 con acciones individuales y 36 producto de jugadas colectivas. Claro, la gran mayoría a un toque: 46.
Su primer tanto de tiro libre lo hizo ante Paraguay, en septiembre de 2012. Poco después repitió contra Uruguay, coincidiendo con su mejora en la mecánica de tiro en Barcelona.
Ya en Francia, si algo sorprendió de su primera temporada en PSG fue la poca cantidad de goles que marcó. Fueron nueve en treinta partidos. Todos con la zurda.
LA ESPECIALIDAD DE LA CASA: LA GAMBETA
A pesar de haberlo visto muchísimo, probablemente más que a ningún otro futbolista, la gambeta de Leo todavía puede traicionar algunos ojos y hacerlos pensar que es un futbolista de corte individualista. Nada más lejos de la realidad: Messi es altamente colectivista y necesita de sus compañeros como ellos de él. O bien para engañar, o bien para que sean apoyo.
La pared es una jugada que se repite muchísimo en sus goles, son 74. La forma más reconocible, aquella que lleva el sello Messi por todos lados es cuando comienza desde la banda derecha, domina con zurda y va encarando hacia adentro con la pelota pegada al pie, usa de apoyo a su compañero que sirve de frente y el diez remata.
Otro toque distintivo que imprimió en sus goles es picar la pelota en definiciones, como en aquel recordado gol donde Boateng cayó al piso. En 44 oportunidades dejó a los arqueros rivales sin nada que hacer con este simple, efectivo y estético movimiento.
Por último, Leo es un futbolista con gran movilidad. Busca el espacio donde lastimar. Como comentó Pep Guardiola: "Está observando, camina. Está en el partido mientras va andando. Mueve la cabeza de izquierda a derecha, de derecha a izquierda, sabe exactamente lo que va a pasar".
Por eso, muchos de sus goles dentro del área los inicia fuera de ella. Son 180 las veces que Messi gritó un tanto habiendo tocado antes la pelota en una zona más alejada. Esto suele ser porque toma impulso y llega gambeteando a varios rivales, o también porque arma la jugada, conecta a los compañeros y entra a zona de definición.
Uno de ellos es el tanto que hizo preguntarse a Henry si Leo era humano. “Hay un gol contra Málaga en casa, creo que ganamos 6-0 en el año del triplete. Un cambio de banda, aguanta el balón con el pecho, pone el balón abajo, se va y pasa entre dos jugadores y acaba con su pierna derecha yendo al suelo. Imaginate: en velocidad, parar el balón como él lo hace, el balón un pelín justo por encima de su pie izquierdo. Normalmente un humano debe poner su pie otra vez en el suelo para tocar el balón porque sino te caes al suelo. Pero en el mismo gesto tocó el balón dos veces".