
Primera regla para entender el futbol mexicano: aquí, todo puede pasar. Parecería exageración, pero desgraciadamente no lo es. Sin lugar a dudas, la Liga MX es uno de los campeonatos más fuertes y relevantes en América Latina cuando de infraestructura e inversión económica se trata, pero deja mucho que desear en organización y prevención. La parte deportiva en muchas oportunidades ha sido rebasada por el asunto económico, siendo los ganadores de la ecuación los dueños del balón.
Bienvenidos al país de lo inverosímil, donde los jugadores en calidad de agente libre no pueden contratarse con el equipo que deseen, un tlacuache es la atracción principal dentro del terreno de juego, los aficionados ven desaparecer a su equipo de la noche a la mañana, un duelo de semifinal es reanudado con un equipo sintiéndose triunfador en un vestuario o el rector de una Universidad se convierte en jugador profesional por algunos minutos. Folklore o mala organización, pero el balompié azteca ha entregado cualquier cantidad de capítulos épicos y memorables.
Esta ocasión, en buena parte por la inactividad en el mundo por el coronavirus, ha trascendido en el planeta una noticia que no se entiende como habitual. Morelia perdió, de un día a otro, 40 años de tradición, traspasando su franquicia al estado de Sinaloa y creando al Mazatlán FC, club que debutará para el Apertura 2020.
Los 17 mil 432 espectadores que asistieron al Monarcas vs Querétaro el pasado 13 de marzo no sabían que esa sería la última vez que verían a su equipo en el balompié profesional. Los dueños de su equipo terminaron por arrebatarles lo que más querían. TV Azteca es una de las televisoras más importantes del continente, dueña de la franquicia desde el año 1996.
Es una realidad que Morelia era de los principales focos de inversión de Ricardo Salinas Pliego, uno de los empresarios más ricos del país, dueño del club y de la televisora del Ajusco. Sin embargo, con el pasar de los años y evolución de las plataformas digitales, la cadena ha perdido ingresos. Incluso abiertamente han mencionado la posibilidad de dejar de transmitir la Liga MX y a la Selección mexicana, su principal platillo gracias al estilo irreverente de los narradores Christian Martinoli, Luis García y Jorge Campos.
Al finalizar el Mundial de Rusia 2018, Benjamín Salinas Sada, el CEO de TV Azteca, contó que tuvieron pérdidas millonarias después de transmitir la Copa del Mundo.
“Los mayores costos se debieron, de manera importante, a transmisiones de equipos de futbol, que afectan al flujo operativo consolidado, por lo que conforme concluyan sus derechos de exhibición, evaluaremos la conveniencia de seguir contando con ellos", sentenció.
Lógicamente, si el futbol no resulta un negocio redondo para TV Azteca, el porvenir de Morelia debía ser analizado. Es una realidad que es uno de los clubes históricos de México, pero su afición no es una de las más numerosas del futbol nacional, siendo, hasta el Clausura 2020, la plantilla número 16 en costo del certamen, lejos de aquellos tiempos en los que la inversión y contratación de figuras era el pan de cada día en el estadio Morelos.
Casa en algún momento de reconocidos futbolistas internacionales como los chilenos Sebastián Vegas y Fantasma Figueroa, los colombianos Luis Gabriel Rey y Aldo Leao Ramírez, los argentinos Darío Franco y Ángel Davíd Comizzo, además del peruano Raúl Ruidíaz, uno de los sellos distintivos de la Monarquía fue su destacado ojo para contratar refuerzos, una constante que mantuvieron en su existencia.
Por motivos más que entendidos, los purépechas siempre significaron una franquicia señalada con el dedo en el futbol mexicano. Como se se comentó al principio, en dicho país cualquier cosa puede suceder, y uno de los fenómenos más difíciles de comprender para un amante al futbol de otras latitudes es la multipropiedad que existe en la Liga MX.
Pese a tener los recursos y el potencial, el futbol mexicano está lejos de contar con 18 empresarios serios que dispongan los recursos económicos para sostener un club de Primera División. Adeudos salariales, pagos a destiempo y dueños con más pérdidas que ganancias son habituales, ensuciando la imagen y el prestigio de la Liga.
Por eso, y desde hace más de 30 años, se ha permitido que los dueños tengan el control de más de un equipo, algo que da pie a malas interpretaciones y que incluso la FIFA en distintas oportunidades ha solicitado que se erradique. En sus momentos más altos, TV Azteca tuvo el control del Atlas y Morelia; Televisa del América, Necaxa y San Luis; Grupo Pachuca a León y los Tuzos; y Grupo Caliente a Tijuana y Querétaro, estos últimos con nuevo grupo de dueños recientemente.
Para evitar franquicias sin recursos y proyectos efímeros, la Liga MX ha puesto una serie de candados que garantizan la estabilidad de los equipos que ascienden. Infraestructura y centros de entrenamiento, determinada capacidad de fanáticos en el estadio, un depósito económico y un cuaderno de cargos que explique la procedencia de los recursos invertidos, buscando evitar la procedencia de capital ilícito o dudoso.
Lo que en otros países es imposible, es una realidad en México. Aquella plaza que no reciba buenas entradas, haya consumo a la baja de los productos y mercancía oficial, y no consiga éxitos deportivos, automáticamente queda con la posibilidad de extinguirse en tiempo récord para unirse a una extensa lista negra.
Lo peor en el caso Monarcas y que deja mal sabor de boca en sus fanáticos, es que el club no perdió su plaza en Primera División dentro del terreno de juego. Para esta temporada, el campeonato mexicano decidió abolir el descenso por los próximos seis años, priorizando la supuesta estabilidad de sus proyectos y dejando sin oportunidad a los cuadros de la Liga de Plata para competir en las grandes ligas.
En la Liga MX el descenso se definía de acuerdo con una tabla de cocientes, en la que se sumaban los puntos de las instituciones en los últimos seis torneos. El que menos puntos sumara año con año tomando en cuenta esos porcentajes, se iba de la máxima categoría. En esa tabla, Monarcas marchaba en el noveno lugar, muy por encima de Pumas o Chivas.
De nada importa una historia llena de noches épicas ni fanáticos que gastan la mayor parte de su salario en ir a apoyar cada 15 días a los suyos. Aquí el dinero manda y es el que determina cuáles son los proyectos más exitosos. En un mercado en el que se pagan traspasos y salario más desiguales, en esta competencia resulta difícil triunfar si no se tiene el respaldo de una poderosa empresa privada detrás.
El Club América es propiedad de Televisa, Monterrey de la multinacional FEMSA y Tigres recibe el respaldo de la constructora Cemex. Los tres suelen ser protagonistas semestre a semestre gracias a las fortunas de sus 'mecenas'.
La víctima esta ocasión fue Morelia y sus casi cuatro décadas en el Máximo Circuito, pero igual le ha pasado a otros históricos como Asturias, Oro y Real España (animadores de la década de los 30 a los 50, cuando se daban los primeros pasos tras el amateurismo); Atlético Español, que ganó la Concachampions en 1975, o Jaguares de Chiapas, que en 2011 llegó a los cuartos de final de la Libertadores.



Monarcas estaba lejos de ser uno de los grandes del campeonato, pero siempre se caracterizó por ser una franquicia apreciada, tradicional y donde pasaron grandes jugadores.
En el Invierno 2000 obtuvieron su primer y único título, doblegando al Toluca de José Saturnino Cardozo, reconocido como un plantel de leyenda y viviendo frente a los michoacanos una de sus únicas decepciones en una época de bonanza.
Por aquellas épocas, en los 2000, concretamente en el 2002, la Monarquía incluso presumió de ser el mejor club del mundo por la Federación Internacional de Historia y Estadísticas de Futbol (IFFHS, por sus siglas en inglés).
Eran días en los que dominaba a placer en la Libertadores. Primero en la fase de grupos en la que maniataron a Nacional de Montevideo, Vélez y Sporting Cristal. En octavos despedazaron al Olmedo con un 8-2 global hasta que se toparon en cuartos con el América, su verdugo.
Ulteriormente, en el Apertura 2013 conquistaron su segundo cetro: la Copa MX, en la que doblegaron con sufrimiento al Atlas (3-3 en los 90' regulares). Requirieron de la definición vía los penaltis para imponerse a los Zorros.
Obviamente los hinchas son los principales damnificados con esta radical decisión, aunque otros que no la estarán pasando nada bien son los futbolistas.
Muchos serán obligados a una mudanza obligada, a sabiendas que la gran mayoría de ellos tienen familias que deberán adaptarse a una nueva ciudad y costumbres distintas. Igualmente, integrantes del equipo femenil corren el riesgo de quedarse sin trabajo o no entrar ni siquiera en planes de su nueva dirigencia.
De un día a otro, las familias de jugadores como los chilenos Martín Rodríguez, Sebastián Vegas, el Mago Valdivia o Chino Millar, el exBoca Sebastián Sosa, el ecuatoriano Gabriel Achilier o los nacionales Efraín Velarde, Aldo Rocha y Mario Osuna se verán forzadas a mudarse a más de 700 kilómetros, comenzar una nueva vida y lo peor de todo: sin ser consultados respecto a su voluntad.

Monarcas Morelia
Monarcas Morelia

Monarcas Morelia
Monarcas Morelia

Monarcas Morelia
Monarcas Morelia

Monarcas Morelia
Monarcas Morelia
Será el turno de Mazatlán FC de borrar las críticas. El peso que traen en la espalda es fuerte, ya que los amantes al futbol en México sabe que ellos fueron los responsables de arrebatarle, verbo que ya adoptaron como su slogan, su lugar en la Primera División a Morelia.
Lejos de arribar con un perfil bajo, la franquicia debutante ha creado una asertiva campaña de redes sociales, enganchándose en discusiones con periodistas y exfutbolistas, además de mofarse utilizando el hashtag #ARREbatando , una clara referencia a que no consiguieron el Ascenso de forma deportiva y sí a expensas de un tercero .
Ojalá sea un hasta pronto, Monarcas Morelia. Siempre serán apreciados los clubes que escriben su historia de forma limpia, apelando a sus recursos y evaporándose por circunstancias ajenas. La memoria de casi todos los fanáticos al futbol mexicano siempre guardará algún recuerdo que le provoque una sonrisa a raíz de alguna tarde mágica en el Morelos.
