Racing campeón: del mantra "positivo" al fin de la era del sufrimiento
Augusto Solari Racing Tigre Superliga 31032019
ALEJANDRO PAGNI/AFP/Getty Images
La Academia es el nuevo rey del fútbol argentino, con su segundo título en cinco años y el cierre de la era de que todo le tiene que costar más.

Esta vez no tuvo que esperar una semana más por el estallido de un país en llamas. Ni necesitó de goles agónicos, ni de victorias épicas, ni correr de atrás. Ni siquiera estuvo River como gran oponente. Racing es el nuevo campeón de la Superliga y un nuevo campeón para su historia. Y el título parece, ahora sí, decretar el fin de una era: la del sufrimiento.

Hace exactamente cinco años, cuando Diego Milito anunciaba el fin de su excursión europea para volver a la Academia, el vestuario y luego un grupo de hinchas decidieron empezar a cambiar la historia y pronunciar como mantra "Racing positivo". La generación de jóvenes en el 2001, esos que vivieron la quiebra, la casi desaparición y el gerenciamiento, necesitaba dejar atrás ese disfrute del padecimiento. La dirigencia acompañó y aquel equipo comenzó poco a poco a torcer la historia hasta ganar el título.

Esta vuelta olímpica parece ser el broche de oro para ese proyecto que cierra el lustro con dos títulos locales. Y el partido en la tarde-noche de Victoria refleja la conclusión de una etapa que atravesó casi medio siglo, con un gol de esos que en el barrio se les dice "de puro culo": Zaracho que remata, la pelota que rebota en un defensor y toma vuelo pero queda dentro del campo de juego, Marinelli que insólitamente la deja jugable y Solari, unos centímetros en posición adelantada, la empuja para el 1-0.

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Arias fue una de las figuras del equipo, pero en ningún momento hubo sufrimiento. Porque más allá de esos minutos tensos del final, por los goles simultáneos del Matador y de Defensa y Justicia, el empate en Varela ya le servía en bandeja de plata el título.

Desde lo futbolístico, no hay atenuantes para este campeón. Sólido en todas sus líneas, encolumnado detrás de una figura omnipresente como la de Lisandro López, pero con puntos altos en todos los sectores de la cancha. Un equipo que gana 17 de sus 24 partidos, que se mantiene en la punta desde el amanecer del campeonato y nunca se baja, que más allá de resultados apretados no demuestra grietas, es un campeón en todas las de la ley.

Ahora que ya puede gritar campeón, es el tiempo de dar vuelta la página, de una vez y para siempre, dejando muy atrás el estigma del sufrimiento permanente. Y así, Racing no tendrá la obligación de ser positivo porque ya no habrá lugar para lo negativo.