El Real Madrid se desangra en el Sánchez Pizjuán (3-0)
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Los blancos caen por undécima vez en lo que va de siglo en el feudo del Sevilla.

Volvió a besar la lona el Real Madrid en el Sánchez Pizjuán. Ni la derrota del Barcelona ante el colista de La Liga ni sus opciones de volver a liderar una clasificación liguera en solitario motivaron a un conjunto blanco que en Sevilla, en su feudo maldito y ante un rival tocado por la varita, se desangró. Y es que ya son 11, con esta última (3-0), las veces que los merengues han caído en este siglo XXI en un estadio tornado en bestia negra.

Así, y como casi siempre que los blancos visitan el Pizjuán, el conjunto hispalense salió con el cuchillo entre los dientes, listo para morder y hacer sangre a un Real Madrid que, casualmente, vistió de rojo. Tal vez por ello no se vio la sangre derramada por un equipo deshecho y totalmente superado en un primer tiempo para olvidar.

Si bien el primer acto del Sevilla fue perfecto, de desastre pudo tildarse la primera mitad de un Real Madrid que para cuando hizo amago de haber acudido al Sánchez Pizjuán ya iba perdiendo por 2 a 0. Así, castigó Jesús Navas la inoperancia defensiva del siempre despistado en defensa Marcelo. Una pérdida de balón de los blancos propició una cabalgada suya por el flanco derecho hasta ganar línea de fondo. Desde allí, le sirvió un regalo a André Silva, que, a bocajarro y con un Courtois sacando bandera blanca, adelantó al Sevilla.

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Ya desatado, se sobró de nuevo, y poco después Navas por la avenida en la que convirtió la banda izquierda del equipo madridista. Sirviéndose ahora de un buen contragolpe trazado por los hombres de Machín, el ‘16’ se topó con Courtois en su disparo, pero ahí apareció de nuevo André Silva para poner el segundo gol de los de Nervión.

Un tanto que, ya entonces, pareció despertar el orgullo blanco. O al menos el de un Bale que, a falta de noticias de Asensio y Benzema, intentó tirar del carro. Pero, como buen mal día que se precie, evitó la madera de Vaclik que el Real Madrid se metiera en un partido que, poco antes del descanso, se puso más cuesta arriba si cabe. Franco Vázquez le ganó la partida por alto a Marcelo a la salida de un córner para dejarle el balón a Ben Yedder, que, sin dejar el cuero caer y con la diestra, terminó de despellejar a un Madrid al que le dio la espalda hasta el VAR.

Pudo meterse en el encuentro con un gol de Modric (53’), pero la tecnología acertó quitándole valor al tanto de un Madrid que, si bien llegó a inquietar, chocó con un gigante Vaclik. Una de las más gratas noticias de un Sevilla que, de dulce tras dos triunfos de categoría, aún vio a su rival toparse acumular lamentos. La lesión de un Marcelo que bien refleja la imagen de un Madrid negado en el Sánchez Pizjuán. El feudo maldito de los blancos en el siglo XXI.

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