El Valladolid recupera la sonrisa en Anoeta
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Los pucelanos vencen tras cinco jornadas sin hacerlo.

Volvió a sonreír el Valladolid, que en Anoeta se reencontró con una esquiva victoria (1-2). Después de convertir la ilusión en temor tras cinco jornadas sin ganar, los pucelanos asaltaron el feudo de la Real Sociedad para conseguir tres puntos y un respiro.

Demostró pronto el Valladolid lo necesitado que estaba de recuperar la sonrisa y volver a relamer el sabor de la victoria. Aunque pareció mejor de inicio la Real Sociedad, poco le duró la iniciativa al equipo txuri-urdin. Así, el primero y único en golpear fue el conjunto pucelano, que con su primer disparo a puerta se vio por delante. Empujado por un error en la devolución de Illarramendi, Óscar Plano lanzó a la carrera a un Toni Villa que no perdonó por bajo (16’), adelantando a un Pucela que, yendo por delante, jugó muy, muy cómodo.

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Y es que, contra un rival endeble en el aspecto ofensivo, ya que su único disparo entre palos llegó de rebote, le bastó con replegar bien a la espera de enlazar rápidas transiciones. Como una de Keko, ya en el tramo final del primer tiempo, que bien pudo allanar la pelea bajo el agua de Anoeta.

Brilló entonces con una muy buena mano un Moyá que más tarde condenó a los suyos. Cuando mejor estaba la Real, que atropelló al Valladolid en el inicio del segundo tiempo, propició el segundo tanto visitante con un craso error. El guardameta salió donde nunca debió hacerlo, lejos de sus dominios, y facilitó el regate de Antoñito, que a puerta vacía puso el segundo (54’).

Le tocó volver a levantarse al conjunto txuri-urdin, que aun así volvió a estrechar el cerco a la meta de Masip. Oyarzabal puso la punta del pie para llevar a la red un cabezazo servido por Le Normand (62’). Desató este tanto a una Real Sociedad que vivió entonces algunos de sus mejores minutos, pero igual que pudo igualar la contienda, también pudo encajar el tercero. Y es que fue mucho por remar y demasiada agua que achicar para un conjunto donostiarra al que terminó por faltarle fuelle. El necesario para quitarle la sonrisa a un Valladolid que, tras cinco partidos sin conocer la victoria, vuelve a ganar en LaLiga.