Rayo Vallecano 2-2 Real Sociedad: Un punto para prolongar dos buenas rachas
LALIGA.ES
La postrera diana de Willian José impide que el equipo rayista pueda salir de la zona de descenso

El último mes y medio en Vallecas ha dejado patente que el fútbol, más que nunca, responde a intangibles como el estado de ánimo de un grupo. Abocado a ser uno de los peores equipos de Primera por sus constantes malos resultados y con la cabeza de Míchel preparada en la guillotina, el Rayo Vallecano ha resurgido de sus cenizas, sumando cinco jornadas sin perder, y está más vivo que nunca. El empate a última hora contra la Real Sociedad (2-2), tras desperdiciar una ventaja inicial de 2-0, deja eso sí un mal regusto, acumulando catorce jornadas consecutivas en zona de descenso pero provocando que la pelea por mantenerse en Primera se llene de candidatos.

El cambio de dibujo táctico que ha establecido Míchel permite ver a un Rayo mucho más contundente en ataque, con peligro por las bandas y sólido en las zonas centrales. No necesita el balón para generar unas superioridades que sí consigue atacando las bandas. De la izquierda nació el primer gol con el que abrió el marcador, con un Raúl de Tomás cayendo a los costados para explotar las llegadas de Óscar Trejo desde atrás. El disparo del argentino se estrelló contra el cuerpo de Héctor Moreno y el rechace quedó muerto en la frontal para que Santi Comesaña conectara un misil ante el que nada pudo hacer la estirada de un Gero Rulli que le ha ganado el pulso a Miguel Ángel Moyá en la portería ‘txuri-urdin’.

La diana de Comesaña, la primera en Primera, dio alas al equipo franjirrojo. Le bastaron apenas cinco minutos de juego más para desatar la locura en la grada de Vallecas. Mientras la Real Sociedad trataba de despertar del directo recibido a la altura del mentón, Óscar Trejo filtraba con la precisión propia de un cirujano un pase al espacio para que Adrián Embarba se colara a la espalda de los centrales y picara el balón ante la salida de Gero Rulli. En media hora, el Rayo ganaba por 2-0 y veía como una palpable realidad lo de poder salir de los puestos de descenso.

La ventaja generó inexplicablemente un halo de relajación en un Rayo que tiende a acumular errores en fase defensiva si no mantiene la concentración. Había encontrado el cuadro donostiarra la manera de hacer daño por medio de balones bombeados que la adelantada línea de centrales no podía achicar. Hasta en un par de ocasiones Mikel Oyarzabal se quedó mano a mano con Dimitrievski pero fue a través de la pizarra, una asignatura pendiente para los de Míchel en este curso, como los donostiarras se metieron en el partido. Apurando el momento de la llegada del descanso, Illarramendi sirvió una falta lateral que cabeceó a gol Héctor Moreno libre de cualquier marca.

La intensidad con la que saltaron los locales tras el paso por los vestuarios, algo que renunciaron en el último cuarto de hora del primer partido, obligó al equipo ‘txuri-urdin’ a multiplicar los esfuerzos. Terminó por replegar metros un Rayo que sucumbió a las embestidas. Al acoso y derribo que propuso la Real, con la posesión del balón y viviendo habitualmente en campo contrario, le faltó la claridad en los metros finales. Puso remedio Oyarzabal, líder de los donostiarras desde hace tiempo. En un tres para tres, el canterano encontró la carrera de Januzaj. El belga intentó sortear sin éxito la salida de Dimitrievski pero el balón cayó muerto en los pies de un Willian José que consiguió desbloquear con el definitivo gol del empate.

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