Eibar 1-1 Valencia: un punto que no sabe a nada
@SDEibar
Rodrigo abrió la cuenta para los blanquinegros y Charles empató desde el punto de penalti.

Las estrechas dimensiones del terreno de juego de Ipurúa propician que los partidos se conviertan en un frenético ida y vuelta donde el equipo más acertado en los metros finales se lleva el gato al agua. Con el abultado empate contra el Levante fresco en la memoria (4-4), los blanquinegros dieron buena cuenta de que el equipo armero es un mal amigo si la contienda coge velocidad. Y es que el Eibar se adueñó del balón durante los primeros veinte minutos, probó en varias ocasiones las hechuras de Neto bajo palos y encerró a un Valencia que tardó en enfriar los ánimos, incomodar al equipo local en su feudo y lastimar a través de veloces contragolpes.

Sin Gonçalo Guedes en el frente de operaciones, fuera de combate por una lesión que arrastraba, los de Marcelino García Toral pierden un argumento ofensivo del que pende en la mayoría de las ocasiones de un Rodrigo Moreno al que la larga sequía goleadora empezaba a condicionar su juego. De sus botas nació la mejor ocasión valencianista, encontrándose con la gran estirada de Asier Riesgo a un buen remate de izquierdas. En la segunda ocasión que tuvo, el internacional español no perdonó y embocó a gol un gran servicio de Daniel Wass.

El grito con el que Rodrigo Moreno descargó la rabia que acumulaba fue el peso que se soltó un Valencia al que la diana le hizo serenarse, una sensación que duró bien poco debido a las repentinas lesiones de Gabriel Paulista y de Francis Coquelin al filo del descanso. El paso por los vestuarios reactivó a la escuadra armera, que se metió de lleno al empatar la contienda con un penalti transformado por Charles en una jugada que necesitó la consulta del VAR para apreciar unas manos de Gayá dentro del área a un centro de Rubén Peña.

Condicionado por la falta de cambios disponibles, Marcelino García Toral se encontró en la incertidumbre de si mover ficha, refrescando el equipo y cambiando el dibujo en busca de la victoria, o bien en aguantar hasta última hora con el plan establecido. Lo apostó todo a puntuales arreones. Y, pese a la voluntad que puso, al Valencia le faltaron ideas y frescura en los metros finales para meter mano a un Eibar que pudo decantar la balanza con un libre directo de José Ángel que se estrelló contra el larguero, con el que no pudo impedir un empate que no satisface a ninguno de los dos equipos.

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