Messi evita la debacle (1-1)
COUTINHO BARCELONA ATHLETIC CLUB LALIGA
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El Athletic de Berizzo evidencia los problemas de un conjunto azulgrana que suma tres partidos seguidos sin ganar

Lo que parecía una serie de malos resultados corre riesgo de convertirse en una crisis que el Barça no vivía desde hacía tiempo. Y pudo ser peor. El equipo azulgrana logró salvar un punto ante un Athletic Club (1-1) que dominó la primera mitad y supo aguantar el resultado hasta que, a cinco minutos del final, Messi rescató una jugada perdida para ponerle el empate en las botas de Munir. De este modo, los catalanes suman tres partidos consecutivos sin ganar.

Llegaba el Barça muy cuestionado por los tropiezos ante Girona y Leganés, pero la cercanía de la Champions League hizo que Valverde volviera a rotar, esta vez con Messi y Busquets como suplentes. Sin embargo, en la primera parte el equipo de Berizzo tuvo la medida tomada al conjunto catalán: Raúl García anuló la presencia de Sergi Roberto detrás de la zaga, la presión alta bilbaína inutilizó a los extremos rivales, y tan solo Luis Suárez aportó dos remates que Unai Simón salvó en el último suspiro. Antes del tiempo añadido, Susaeta  le puso en bandeja un centro a De Marcos para adelantar al Athletic en el marcador. Y con él, los silbidos de la grada. No se marchaban perdiendo un partido al descanso en el Camp Nou desde enero ante el Alavés.

Valverde no tuvo más remedio que recuperar el once de gala, coincidiendo con una reacción positiva del equipo culé en la reanudación. Busquets tuvo que suplir a un lesionado Sergi Roberto, mientras que Messi dejó a Vidal en el banquillo. Las nuevas incorporaciones hicieron que el Athletic solo pudiera ver el esférico en las botas del rival, con el consiguiente sufrimiento que supone. Y aun así no les bastó por la maldición de los palos. Ni Coutinho al travesaño ni el “diez” al poste izquierdo fueron capaces de igualar. Ya son ocho remates marrados así esta temporada, seis de ellos con la firma de Leo.

En situaciones similares el desacierto conduce a la frustración, pero Messi nunca bajó los brazos, tal y como demostraría en el gol del empate. El argentino salvó un balón dividido que se marchaba por línea de fondo, armó el disparo atajado por Simón, y recogió el rechace posterior para servir el pase de la muerte al recién incorporado Munir. Aún quedaban cinco minutos por jugar, pero el equipo ya no dio más de sí. Aún salvando los muebles, hoy ha quedado claro que el curso 2018-19 no será tan plácido para el conjunto azulgrana. Eso sí, la historia en Liga de Campeones frente al Tottenham siempre puede ser distinta.