Juego, set y partidazo para el Real Madrid
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El equipo blanco certificó su mejoría y por fin se reconcilió con el gol. El APOEL pagó los platos rotos. Dobletes de Benzema y de Cristiano Ronaldo

OPINIÓN

El Real Madrid ha vuelto. Venía avisando desde el partido ante Las Palmas. Había mejorado su juego y su presencia notablemente, pero aún no había terminado de hacer las paces con el gol. Sí marcó tres a los canarios, pero se quedó a cero ante el Atlético, en un empate que hizo mucho daño para las aspiraciones en La Liga. Pese a ese 0-0 en el Metropolitano, Zidane era optimista en la rueda de prensa previa al partido ante el APOEL: “Tenemos que jugar con la misma determinación que en el derbi”. Lo hizo. Y el equipo chipriota acabó pagando los platos rotos por todos los partidos donde anduvo peleado con la portería contraria: 0-6 en poco más de cincuenta minutos, bailando a un APOEL al que el Borussia Dortmund no había podido vencer en dos partidos. Extraordinario.

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Zidane hizo cambios en su once, dando entrada a Asensio y Lucas para formar un 4-4-2. Acertó el galo, porque ante un APOEL cerrado en su campo, la dupla Kroos-Modric en la medular aportó movimiento, mientras que los dos españoles trajeron electricidad por las bandas. Sea como fuere, el Real Madrid no adolecía de ninguna de esas dos cosas en los partidos anteriores, sino fundamentalmente de gol. Y lo encontró en Nicosia. 

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Primero Modric, de volea a un rechazo. El primer gol del croata con el ‘10’ en la espalda. ¡Qué peso se ha quitado de encima con la clasificación de su selección al Mundial! El segundo tanto fue de Benzema tras una gran jugada colectiva, resolviendo ese mano a mano que tanto se le resistía. Nacho marcó el tercero al saque de un córner. Y antes del descanso, Benzema marcó un 0-4 nunca visto en Champions en el club blanco después de otro gran jugadón colectivo, con un ‘regalo’ de Ronaldo tras una buena maniobra de despiste. Para estar obsesionado con el gol, el ‘7’ fue ahí ejemplar con su asistencia (es también el máximo asistente en Champions en los últimos diez años, por cierto). 

Por si no fueran suficientes, nada más regresar del descanso, Ronaldo pudo marcar su gol. Sus dos goles, mejor dicho. Uno de cabeza a centro de Marcelo. Y otro, aprovechando que Benzema forzó el error del portero del APOEL, para marcar a puerta vacía pero con un meritorio escorzo. Un set en blanco en 53 minutos de gran juego colectivo para así poder disfrutar durante los siguientes cuarenta, dando entrada a los jugadores menos habituales. Justo lo que le estaba costando al Real Madrid esta temporada. Justo lo que necesitaba en este momento de la temporada.

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