Sindelar y la posverdad en los tiempos de la Alemania nazi

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El 'Mozart' del fútbol austríaco es conocido por haber llegado al suicidio en su rechazo a la Alemania de Hitler sin que nadie vivo sepa qué sucedió.


EL MUNDIAL Y LA POLÍTICA

Adolf Hitler creyó que la germanización de Austria sería tan sencilla como su anexión al Tercer Reich el 12 de marzo de 1938. El país que vio nacer al hombre que condujo Europa al peor capítulo de su historia apenas planteó resistencia cuando las SS cruzaron la frontera para incorporar el territorio austríaco a la Alemania nazi mientras Inglaterra, Francia y la Unión Soviética no movían un dedo a pesar de que los alemanes estaban incumpliendo el Tratado de Versalles. El nazismo no paraba de crecer y quería seguir exhibiendo la superioridad de la 'raza aria' que promulgaba. Ya en los Juegos Olímpicos de 1936 celebrados en Berlín, la alemana había sido la delegación con más medallas y el führer pretendía confirmar la supremacía teutona en el Mundial que iba a disputarse en Francia aquel mismo verano. Sin embargo, la estrella de la selección austríaca, Matthias Sindelar, no se lo iba a poner fácil.

matthias sindelar

En abril, apenas un mes después de la anexión se celebró un plebiscito para legitimarla y, cómo no, un partido de fútbol de bienvenida entre ambas selecciones y que Austria ganó 2 a 1 gracias a los goles de Sindelar y Karl Sesztak. Cuenta la leyenda que Sindelar, muy conocido por aborrecer el nazismo, celebró muy efusivamente el tanto de la victoria frente a un palco a rebosar de autoridades nazis. El delantero, que había nacido en Kozlov en 1903 cuando la ciudad todavía formaba parte del Imperio Austro-Húngaro, era el jugador de moda en su país tras despuntar en las categorías inferiores del Hertha de Viena y consagrarse luego como goleador en el Austria de Viena, con el que ganaría una Liga, cinco Copas e incluso un trofeo internacional como la Copa Mitropa. Su rendimiento le valió el apodo de 'Mozart del fútbol' por su capacidad técnica y su facilidad para ver puerta, tal y como confirmó en aquel partido amistoso ante Alemania, selección para la que iba a ser elegible después de la anexión. Pero Sindelar nunca llegó a disputar el Mundial de 1938 en Italia y su fallecimiento un año más tarde no hizo más que alimentar la leyenda.

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Y eso que "no era judío" según explica su biógrafo, Camilo Francka, quien discrepa de las crónicas que así lo indican y ensalzan la figura del delantero como un icono del antifascismo que llegó hasta el suicidio en su rechazo a la selección de Hitler, que lo quería con 'su' Alemania por cuestiones propagandísticas. Según Francka "la partida de defunción de Sindelar pone que era católico" y a pesar de que jamás formó parte del NSDAP, el partido nacionalsocialista alemán, ni se le recuerda gesto alguno a su favor, "no tuvo restricciones" de ninguna clase en la Austria que se cobijó en el nazismo. Hay fotografías en las que se le ve junto a su amigo y compañero en el Austria de Viena, Johann Mock, nacionalsocialista declarado, paseando por una calle repleta de esvásticas. Algunos de sus negocios y que días antes de su muerte recibiera un cargo público incluso han provocado que algún que otro investigador austríaco le vinculara con el nazismo. Sindelar, no obstante, pasó a la historia como todo lo contrario y lo más probable es que nunca sepamos cuál fue exactamente la verdad.

sindelar mock

El propio delantero se llevó el secreto a la tumba después de una intoxicación por inhalación de monóxido de carbono que la leyenda acuna como un suicidio. Francka, de nuevo, lo niega y atribuye su muerte a "un accidente con la estufa". De hecho, hay registros de sus participaciones y goles con la selección austríaca hasta un mes antes de su fallecimiento, en enero de 1939. En todo caso el Gobierno austríaco decidió no revocar los honores en su tumba -muy cercana a la de Mozart, por cierto- en 2004 porque "nunca fue un nazi" y porque los logró "como representante del fútbol austríaco durante la década de los treinta". Su figura, sin embargo, sigue despertando controversia desde su muerte. Para que luego digan que la posverdad es un concepto nacido en el siglo XXI. A fin de cuentas, desde que el ser humano tiene memoria la historia la escriben los vencedores. Y a lápiz, por si acaso.

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