La Selección mexicana post Mundial 2018 sigue en fase 'beta', pero...

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Marcador negativo para un Tri que pagó su novatez. No obstante, los Alvarado y cía son un rayo de esperanza.

Rara vez la experimentación conduce al éxito en la primera ocasión. La Selección mexicana de Ricardo Ferretti , renovada en nombres más por obligación que condiciones, no escapó a esta regla no escrita que también aplica para el futbol. El ensayo contra Uruguay (1-4) , un cuartofinalista en Rusia 2018, una antítesis de rival propio de un "moletour", le habrá dejado conclusiones de valor al Tuca; no así el resultado.

A algunos jóvenes les pesó la playera. No es para menos teniendo menos de 15 partidos en Primera División como el caso de Jesús Ángulo . El defensa de Santos cometió dos errores que se tradujeron en dos goles de los charrúas. Nunca logró entenderse con Jesús Gallardo y por ahí, el sector izquierdo, a través de Luis Suárez , los sudamericanos hallaron los espacios para explotar las falencias.

Otros más avezados, como Jonathan dos Santos , evidencian la disminución de nivel que implica jugar en una liga estilo Major League Soccer (MLS). A sus 28 años, el mediocampista ha perdido técnica hasta para el control orientado o detalles que en el Barcelona o el Villarreal no demostraba. O como aquel balón que perdió y acabó en el segundo de Suárez.

O qué decir de Raúl Jiménez , quien previamente era una garantía desde los 11 pasos. Dejando a un lado su falla, al margen de que metió uno, el del Wolverhampton suele ser errático de cara al marco.

Las diferencias entre la Selección de Ferretti y la de Osorio también se notaron. La pelota parada, obsesión por excelencia del colombiano, se volvió un dolor de cabeza en este encuentro. De los cuatro tantos, tres se originaron por esa vía. 

Los ingresos de Roberto Alvarado y Víctor Guzmán refrescaron el ataque de los verde, blanco y rojo. El Piojo dejó los complejos a un lado y ofreció desequilibrio a base de regates. El del Pachuca aguantó el esférico de espaldas. Incluso se fabricó acciones de esa manera como aquella chilena que Fernando Muslera desvió al travesaño.

Diego Lainez igualmente entró al quite, pero sin gravitar del todo más allá de algunas pinceladas. El americanista, así como el cruzazulino, necesitan unirse a Hirving Lozano , el único de los rostros conocidos que es punto y aparte.

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