Hasta el minuto 85, Millonarios tenía un premio gigante en sus manos que le permitía sumar su tercera victoria en línea y alcanzar tanto a Boyacá Chicó como al América de Cali en lo más alto de la tabla. Había hecho un partido atípico para lo que suele jugar, pero altamente práctico y efectivo, pero no aguantó la presión del local y la victoria se le escapó.
Esta vez la fórmula con la que se superó a Santa Fe en el clásico no alcanzó. Gamero mantuvo la nómina, pero no la idea de juego y decidió, después lograr la ventaja accidentalmente, entregarle el balón al Tolima que encontró en Yeison Guzmán al hombre batuta y eje del ataque. Las consecuencias se vieron rápidamente: Moreno figura, sacando de todo y evitando goles por montones.
No es normal ver a Millonarios superado por sus rivales y más de esta manera, encajado en su campo, aguantando más que esperando, soportando más que contragolpeando y con la defensa siendo exigida constantemente. Sabrá el técnico por qué decidió cambiar el libreto, sea porque el 1-0 pareció suficiente o pensando en lo que viene la próxima semana con Bucaramanga.
Sea cual fuere la razón y de volverse algo más recurrente, habrán cosas por trabajar, pues la ofensiva no puede quedar tan marginada del resto del equipo y las características de un Millonarios que hacía preocupar más de lo que él se preocupaba, no debería de dejarse tanto tiempo a un lado por su propio bien.