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Barcelona

Salvar al soldado De Jong

14:00 CET 10/1/20
Frenkie de jong Ernesto Valverde
Cinco meses en azulgrana han bastado para borrarle al holandés la sempiterna sonrisa que lucía como jugador del Ajax.


EDITORIAL

¿Alguien recuerda la sonrisa de Frenkie De Jong el día que fichó por el Barcelona? Era la misma que el día de su presentación, casi ocho meses después de plasmar su garabato en el contrato con el que les decía que no al PSG y al Manchester City para ligarse al Barcelona. Sus primeras semanas las pasó enganchado a Sergio Busquets aprendiendo el método azulgrana, los matices con respecto al juego del Ajax, y no era raro ver cómo los aficionados se amontonaban en las puertas de la ciudad deportiva porque el holandés no aparcaba hasta que no estuvieran todos contentos con firmas, fotografías o lo que fuera. Aquella sempiterna sonrisa se ha ido desdibujando hasta el punto que hoy De Jong rara vez sonríe, arrastrado como se ve por las inercias de un equipo sin alma.

A pesar de ser uno de los futbolistas más jóvenes de la plantilla no tardó en convertirse en intocable. No se ha perdido ni un solo partido y solo ante el Villarreal y el Alavés empezó desde el banquillo. El cuerpo técnico alucina con él. Se trata de uno de los futbolistas que más kilómetros recorre por partido y uno de los que mejor se recupera en las sesiones después de jugar. Su calidad técnica y su visión le convierten en un jugador total cuyas virtudes hay que aprovechar. Sin embargo, sucede todo lo contrario y aun habiendo mostrado una notable progresión en sus primeros cinco meses en azulgrana ante el Espanyol vivió su peor partido y hasta fue expulsado por primera vez en su vida.

El holandés se ha contagiado de la deriva global del equipo. No basta con hacer buenos partidos en el plano individual, también hay que rendir en lo colectivo para que De Jong pueda brillar, y precisamente para ello se le fichó. "Puede dar mucho más" suele decir Ernesto Valverde de él pero si no lo hace el equipo, un jugador con tamaña capacidad de asociación se diluye en la insulsa planicie en la que se ha instalado el cuadro azulgrana, que aplasta a sus rivales con fogonazos de efectividad rematadora que aúna a la solidez de Marc-André Ter Stegen. De Jong está solo y eso es una pésima noticia para el Barcelona.