Anoche se vivió un momento muy emotivo en la Copa Libertadores. Miguel Ángel Russo volvió a dirigir a Millonarios luego de atravesar una dura enfermedad que se complicó tras una infección. Encima, su equipo venció por 4-0 a Deportivo Lara y todo fue felicidad.
"Ya estoy bien, recuperando el peso, muy activo. No era una enfermedad lo que me afectaba y no había antibiótico disponible. Es algo anormal lo que me pasó. Llegó un momento en el que estaba trabado. Lo médicos que decían: 'Tenés una bacteria'. Entonces, me ganaba la incertidumbre. Aunque parezca mentira en pleno siglo XXI, no hay medicación para la situación que atravesé. Los infectólogos tenían que hacer un combo y nada. Hasta que el cuerpo me avisó que estaba mejor y acá estoy", explicó en charla con el diario Clarín.
Y continuó: "En un momento me enojé. Pero dije 'a mí una bacteria no me va a ganar'. Había pasado una operación, que es más difícil y me preguntaba '¿cómo puede ser que esté pasando eso?'. Pero así son las cosas".
Por último, reconoció que nunca se le cruzó por la cabeza la decisión de renunciar y volver a Buenos Aires: "No, en ningún momento. Primero, por cómo se portó Millonarios conmigo. Después, porque hay mucho por hacer. Están apareciendo chicos que le van a dar mucho al club a futuro y pienso respetar el contrato que firmé hasta diciembre de 2019. Trabajar me hace muy bien y los médicos coinciden conmigo. Me libera. Estando bien, dirigir es lo que mejor me puede pasar, me hace sentir útil, pero todos los pasos son más cortos".
