Noticias En directo
Opinión

El cuento detrás de las despedidas de Gareth Bale y Keylor Navas

10:00 CEST 20/5/19
Navas Bale Real Madrid
El galés y el tico vivieron su último partido con el Real Madrid en el Santiago Bernabéu. Uno fue honrado mientras que el otro ni calentó.

OPINIÓN
El Real Madrid cerró este domingo la temporada. Y con ella se fueron dos de sus jugadores con más solera en los últimos años. Uno llegó por la puerta de atrás, desde un club español de lo más humilde. Otro llegó con toda la fanfarria posible, después de semanas de negociaciones y portadas, confirmándose como uno de los fichajes más caros del momento en toda la historia del fútbol. Uno ha estado cinco años en el club, siempre con el aura de ser el patito feo, el que nadie quiere. Otro ha estado seis años, siempre con toda la protección posible, bajo la premisa de que sería el líder blanco y futuro Balón de Oro. De hecho, uno llegó a estar un 31 de agosto ‘tirado’ en Barajas porque le querían vender, mientras que al otro incluso fue a verle a su ciudad Rafa Benítez nada más llegar al club. Uno siempre levantó suspicacias por no ser seguramente el más cualificado en su posición, técnicamente hablando. Otro siempre dejó la sensación de tener un potencial al alcance de pocos en el planeta fútbol. 

Si alguien que no fuera de este planeta ignorase que estos dos jugadores tuvieron una despedida de su afición diametralmente opuesta este domingo, seguramente apostase a que fue este segundo futbolista al que el Santiago Bernabéu honró por todo lo alto. No pongan nombres aún. No den pistas a este extraterrestre figurado. Suena lógico. Tiene todo el sentido. El elegido, el talentoso, el protegido, el ‘crack’. Ése se merecería las ovaciones a su salida.

Sin embargo, uno siempre pareció trabajar tan duro como para lucir siempre por encima de su nivel, mientras que al otro siempre arrastró una exasperante falta de colmillo. Uno era pilar central del grupo humano del Real Madrid. Otro vivía permanentemente en el extrarradio del vestuario blanco. Uno siempre se entregó en silencio a su profesión, incluso en los momentos más duros. El otro, por boca de varios, siempre pidió más y más privilegios sin correspondencia y, lo que es peor, encadenando sonados desprecios en estos últimos tiempos. Hasta el punto de que uno se marchó como un señor del Santiago Bernabéu, mientras que el otro lo hizo por la puerta de atrás y como un juguete roto.

Es el momento. Pónganles ya nombre a esos dos jugadores. Lo saben. No tienen ni que pensarlo. El primero es Keylor Navas. El segundo es Gareth Bale. Paradójico, pero a la vez, totalmente merecido. Uno fue la hormiga del cuento, y el otro fue la cigarra. Y ambos recibieron ni más ni menos que lo que fueron sembrando en todos estos años en el Real Madrid. El jugador humilde, comprometido, trabajador y profesional fue quien recolectó las loas. Y si Gareth Bale no tuvo una despedida mejor, no fue por Zidane. Fue por Gareth Bale. Quien siempre lo tuvo mucho más fácil para ganarse el respeto de todos que, sin ir más lejos, el propio Keylor Navas. Pero nunca lo supo hacer valer. Ni aun siendo clave en algunos títulos blancos.

La última estampa del ‘tico’ como madridista será la de un Bernabéu rendido a sus pies. La última de Gareth Bale será la de su ‘espantada’ en Vallecas para comenzar las vacaciones cuanto antes mientras su entrenador pedía perdón a los aficionados por caer ante el colista. Ambas imágenes, una vez más, consecuencia fiel al legado que ambos se fueron trabajando en el Real Madrid.