Real Madrid acepta el armisticio del Barcelona

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Pese a una buena segunda parte, el Atlético sale vivo del derbi. Otro tren más que se le escapa a Lopetegui. Se lesionó Gareth Bale

OPINIÓN

Han pasado ya unos años desde que Simeone llegara al Atlético. Pero sin embargo, el guión de su primer derbi y de este último habrán evolucionado apenas un ápice. Esto es, un Real Madrid con la posesión, tratando de buscar una y otra vez alguna fuga en el sólido entramado defensivo rojiblanco, valiéndose del otro fútbol como nadie. No hace falta añadir ni una coma para que cualquiera pueda imaginarse, con trazo grueso, cómo fue el partido de este sábado en el Santiago Bernabéu. Son únicamente los goles los que desequilibran de alguna manera estos derbis. Los puntos de giro de un guión manido hasta la desesperación. Pero este sábado no llegaron, para desgracia de los amantes del fútbol. 

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En la primera parte, Courtois fue el responsable, sacando dos manos a mano de mucho mérito ante Griezmann y Costa –especialmente al francés-. Y en la segunda parte, Oblak tomó el relevo, salvando espectacularmente a los suyos de un mano a mano con Asensio y otro disparo franco de Carvajal. A falta de goles, paradones. Y es que la actuación de los cancerberos no fue sino el reflejo de sus equipos. Una parte para cada uno que terminó por certificar unas tablas que satisfacen bastante más a los rojiblancos que a los merengues. 

El Atlético se siente de nuevo en la élite de La Liga después de haber firmado un arranque más que discreto. Si alguien tenía dudas de que el empate era oro para Simeone, el cambio de Costa por Thomas con veinte minutos por delante despejó cualquier conato de incertidumbre. Mientras tanto, Lopetegui vivía una película radicalmente distinta. Puso todo lo que tenía a su disposición. Pero con éste son ya cuatro partidos ante los grandes que se le escapan: Athletic, Sevilla y Atlético en dos ocasiones. Demasiados quizás, para no haber inaugurado el mes de octubre siquiera. 

Y por si fuera poco, el técnico merengue perdió por el camino a Gareth Bale, lesionado del abductor derecho, y que sólo pudo jugar la primera parte. Ceballos fue más que un digno reemplazante, pero la fuga de ‘magia’ a día de hoy en el Real Madrid es preocupante. Sin Bale, ni Marcelo, ni Isco, el factor desequilibrante recae casi exclusivamente en Asensio, un Modric todavía no al 100%, y un Benzema que se va apagando progresivamente. Ni siquiera el debut de Vinicius a última hora fue suficiente oxígeno para un Madrid que ha pasado de tocar el cielo ante la Roma a calcar el inicio de curso pasado en las primeras siete jornadas tras dos partidos sin marcar. Sólo la pájara del Barcelona alivia algo la incertidumbre reinante por Concha Espina, pese a ser colíder. Se escapa otro tren más… y sin el ‘expreso’.

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