Quique Sánchez Flores es uno de los entrenadores españoles de más éxito en los últimos quince años y reflexiona en Goal sobre su prolífica carrera. El técnico analiza como voz autorizada los fracasos del Valencia y el Espanyol, rememora los títulos que logró en el Atlético de Madrid y da su visión sobre qué debe tener un equipo para que se entienda que juega bien.
Siempre he tenido en la cabeza relacionado con el Atlético de Madrid porque la mejor etapa de la historia del Atleti con el Cholo tiene un germen contigo en aquella Europa League.
"Lo que hicimos fue resumir la década del 2000 al 2010 y ponerle un bonito envoltorio. Había sido una década compleja y al final eso desconcertaba a la afición atlética. Resumimos un sentimiento en dos años donde se consiguieron títulos después de mucho tiempo. Teníamos una plantilla con más gente que venía acabando su carrera que empezando, jóvenes teníamos a De Gea, Agüero, Domínguez... Lo que hicimos fue darles a los aficionados un premio que les hizo cambiar la mentalidad: Queremos luchar por títulos, queremos estar entre los mejores y no vamos a conformarnos con cambiar siempre los proyectos. Los aficionados se acercaron más al equipo y se generó un tejido entre los aficionados, el equipo, el club e incluso la dirección que hizo una apuesta superior y con la llegada del Cholo se le da a todo un vuelo brutal para instalarse entre los tres mejores equipos del país.
¿Notas el cariño de la afición del Atlético de Madrid?
"Lo noto y se encargan ellos cuando he vuelto al Calderón o me los encuentro en Madrid. Son gente súper agradecida, que me han tomado como parte de su historia y yo ni quiero ni puedo renunciar a eso. Es una parte muy bonita de mi carrera y espero que podamos mantener eso en el tiempo".
Da la sensación que todo lo que ha ocurrido en el Espanyol es demencial..
"A mí me da una sensación de tristeza muy grande. El Espanyol tuvo una oportunidad única de cambiar la mentalidad. Cuando acabé en el Watford, elegimos ir al Espanyol y ellos nos eligieron a nosotros porque el proyecto era un gran proyecto. Era un proyecto pensante, no millonario. Me dieron una hoja en blanco y 15 millones para fichar y eso es muy poco para un equipo que venía de luchar por el descenso. Con 15 millones fichamos 11 jugadores e hicimos 56 puntos, que fue el récord de los últimos 15 años. El segundo año preparamos un equipo a Mr Cheng de otros 15 millones y nos pedían meternos en Europa. Queríamos 4 ó 5 jugadores sólo y nos dicen que no había nada para invertir. Dos años más tarde y 70 millones más tarde están en la peor situación posible. Mientras que nosotros nos gastábamos quince, el Betis se gastaba 70 ó 75 millones. Queríamos a Albiol, Banega, Mariano y Darder y sólo llegó uno y perdimos a Diego Reyes. Ya dije en la pretemporada que no era el proyecto que habíamos pensado y eso sentó mal. Aún así estábamos salvados a falta de seis jornadas y ahora lo firmarían"
Otro ejemplo es el Valencia, que parece una trituradora de proyectos...
"Es que el proyecto lo tenían con Mateu Alemany y Marcelino. Si delegas en estas dos personas, te pones en manos de gente sabia, con experiencia y capaz de cumplir objetivos. El problema es pensar que se convierte en amenaza un entrenador y un director deportivo. No entiendo porque van contra su propio proyecto. El aficionado del Valencia quiere compromiso, es gente que entienda y le lleve a los objetivos más altos posibles siempre. Cuando descabezas el proyecto, siempre vas a ir a peor. Lo mismo pasó en el Barcelona con Valverde. A veces ocurre que los proyectos tienen ansían por devorar y se juega con las emociones de la gente que sufre cuando pasa esto".
Al Valencia volverías al 101% pero parece que no se dan las circunstancias para hacerlo ahora, ¿no?
"Es muy difícil saberlo. La anterior vez que estuve en el Valencia no se cumplían las condiciones para llegar allí hasta que llegué. Venían de una etapa exitosa con Benítez, un año en el desierto con Ranieri y después se dieron la circunstancia para que el club pusiera las herramientas en mis manos para competir bien en Champions y en Liga. Cuando me reúno y me cuentan como va a ser el proyecto, lo cumplieron. Esas cosas no las sabes hasta que no estás dentro y te sientas a hablar. Aún así, aunque se den las circunstancias, luego está lo que hablamos antes de la continuidad porque no es sólo arrancar, es la continuidad que se le da al proyecto".
¿Qué es jugar bien? Porque veo entrenadores que prometen jugar bien cuando ni siquiera se puede prometer ganar un partido pero parece que es un término que se usa con generosidad.
"Jugar bien es defender tu estilo con armonía, hacerlo útil, hacerlo eficaz y lo que hayas elegido lo representes como manda el guión. Todos los estilos son válidos. Eso de jugar bien... El Barcelona tiene jugadores fantásticos, durante años ha sido el paradigma de lo bonito, lo práctico y el pase pero cuando camina y circula el balón lento, a mí me parece que es un tedio de equipo y es aburrídisimo. El Getafe que juega rápido, mete al balón por fuera y pone centros, aunque a muchos les parece sólo un equipo agresivo que pega patadas, a mi me parece que es un equipo que compite bien y sabe lo que hace. El Atlético de Madrid, que es tan discutido, cuanto más se parece al Atlético de Madrid es más eficaz, gana más, se hace respetar más y domina varias facetas. Al final es eso hay que dominar tu territorio, a lo que tú quieres jugar. Eso es lo más importante porque en el fútbol hablamos de ataque, defensa, estrategia y transiciones y dentro de esos cuatro terrenos tienes que intentar dominar casi todos ampliamente. Creo que todos los estilos pueden valer. Los mejores equipos han hecho de todo. En los 70, el Ajax de Cruyff era el mejor llevando la defensa a medio campo. Luego el Milan de Sacchi era un equipo fuerte y defensivo pero que te mareaba y jugaba como los ángeles. El equipo de Benítez era un equipo versátil pero férreo y con marcaje al hombre. El Barcelona de Guardiola y el Atlético del Cholo son cosas tan diferentes y tan válidas que no nos podemos quedar en que jugar bien es una cosa u otra. Cada uno tiene su estilo y hay que llevarlo a su mejor versión".