¿Qué tiene que vender el Barcelona para compensar los fichajes de De Jong, De Ligt y Griezmann?

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El Barcelona está cerca de cerrar tres operaciones que se irían a cerca de 300 millones de euros. Esos movimientos necesitan contrapartidas

El Barcelona está siendo madrugador en el mercado. Tiene anunciado a De Jong y está situado en la 'pole' para dos fichajes más, Griezmann, que se marchará del Atlético de Madrid, y De Ligt, que previsiblemente jugará con el Ajax su último partido este miércoles. Moverse rápido no necesariamente significa comprar barato, los tres jugadores suponen una inversión muy importante para el club, que no parece satisfecho con el rendimiento de su plantilla a pesar de que todavía aspira al doblete. 

En un cálculo rápido, se sabe que De Jong costó 77 millones con 11 más posibles por objetivos. Griezmann supondrá 130 millones a partir del 1 de julio. Y De Ligt se moverá, previsiblemente, en cifras similares a la de su compañero de equipo. Eso supone un monto de alrededor de 290 millones de euros, una inversión potente para cualquier equipo, aunque sea uno saneado económicamente como es el Barcelona. Y eso supone, por descontado, la necesidad de vender jugadores para equilibrar la cuenta de resultados. 

El primer nombre sobre la mesa es Coutinho, jugador con cartel que no ha rendido en el Barcelona a la altura de lo pagado por él. Fueron 120 millones más objetivos, y según se publicó, el Barcelona ya habría cumplido un par de las cláusulas de su traspaso hasta disparar la operación a 135 millones. Será complicado conseguir que en la operación de venta el Barça no pierda dinero, aunque sigue siendo un futbolista atractivo y se podría ir a 100 millones de euros

Parece claro que Ivan Rakitic también se marchará este verano. Su destino, el Inter, y su precio probable unos 50 millones de euros. Cillessen es otro que apunta lejos del Camp Nou por ambición personal. No quiere seguir siendo suplente. El mercado de los porteros es más reducido y los precios, con excepciones, no suelen dispararse tanto aunque en varios medios se han vinculado ofertas de 30 millones por él. En el caso de marcharse, el club tendría que buscar un recambio. 

A partir de ahí, se pone la cosa más difícil. Umtiti sería un candidato claro para salir, pero el año que se ha pasado en el dique seco ha desplomado su valor. Con Piqué y Lenglet como casi seguros, y la llegada de De Ligt, el Barcelona tendrá cierta urgencia por hacer salir al francés, algo que suele ser contraproducente para tratar de vender bien a un jugador. Umtiti, además, no ha dado muestras de querer irse y, en todo caso, tendrá que pasar el trámite de la revisión médica, que en su caso es también una incógnita. 

Es de esperar algún dinero por descartes claros como Rafinha, Denis Suárez o Andre Gomes, aunque todos ellos tienen un mercado reducido y no pasan por su mejor momento, lo que convierte sus traspasos en operaciones difícil. Mejores perspectivas podría tener Malcolm, que en el pasado tuvo buenas ofertas de Italia e Inglaterra.

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También Semedo está en el mercado, en buena parte porque el jugador querría tener más tiempo de juego. Su salida podría dar dinero, pero a cambio obligaría al Barcelona a moverse en el mercado, pues no sería lógico confiar los laterales únicamente a la salud de Sergi Roberto y Jordi Alba. En los clubes grandes los precios de compra suelen hincharse más que los de venta. 

Quedan, por supuesto, la opción de una salida más gorda. Luis Suárez o Dembélé podrían ser opciones, al primero para sacarle dinero y ahorrar una ficha importante ante la llegada de Griezmann, el segundo asumiendo que hay que hacer caja y cierto fracaso en el segundo fichaje más costoso de la historia. 

Es cierto que el Barcelona, como los más grandes de Europa, siempre puede tirar de recursos y no necesariamente tiene que dejar el balance a cero, pero con el furor inicial del mercado el club ha hecho movimientos que, de algún modo, tendrá que financiar. Y todo esto sin entrar en un creciente problema para los grandes clubes, la sostenibilidad de las fichas de los jugadores que cada vez suponen más porcentaje de los presupuestos. 

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