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¿Qué pasará con los estadios del Mundial Rusia 2018?

23:29 CEST 23/7/18
Luzhniki Stadium
El futuro de muchas canchas que se usaron en la competencia aún tienen el futuro incierto.

El Mundial Rusia 2018 se jugó en doce estadios modernos y espectaculares que sorprendieron al mundo: ni una falla en la organización en una infraestructura que no dejó sabor a poco.

De todas maneras, la historia muestra que luego de los torneos se genera un antes y un después: ¿y ahora qué?

FIFA pretende hacer el Mundial en sedes que no siempre son las más populares en cuanto al fútbol. Y aunque el interés por la pelota aumenta considerablemente luego de la competencia, en general no es suficiente para mantener llenos a los estadios, ni siquiera que los clubes puedan competir en esos gigantes. 

El estadio más grande del país, el Luzhniki, de Moscú, seguirá siendo utilizado para los partidos de Rusia y encuentros clave de los grandes torneos. 

El ministro de Deportes, Vitaly Mutko, anunció que el estadio será la casa de los equipos nacionales, algo así como Wembley para Inglaterra. "Queremos que Luzhniki sea la casa del fútbol ruso", comentó. 

Una suerte similar le corre al estadio Fisht, de Sochi, con una capacidad para 44 mil personas. Será posible sede del equipo nacional, pero también la casa del FC Sochi, equipo de Segunda División.

Dos estadios más de las grandes ciudades, el Spartak de Moscú y el Krestovsky de San Petersburgo, también tendrán partidos regulares en la Premier League rusa, de la mano del Spartk y el Zenit. Ambos clubes tienen una gran masa de fanáticos y suelen llenar las capacidades de los recintos. 

Sin embargo, algunos otros estadios corren una suerte incierta. Clubes de menor popularidad de la Premier League rusa cuentan con menos aficionados, sin mencionar los de divisiones más abajo. El hecho de mudarse a nuevos y costosos estadios va más allá de la capacidad de varios clubes. 

Hace no demasiado se reportó que FC Rostov, de la Premier League, no podría moverse al nuevo Rostov Arena, por el costo de rentar el lugar es simplemente demasiado alto. En un principio, desde el club negaron la versión y se ilusionan con jugar en ese estadio el 28 de julio, ante Akhmat Grozny. Claro que para Rostov es una buena noticia en términos de tener ahora un estadio moderno y mucho mejor para los fanáticos, aunque la cuestión financiera no deja de ser un problema. 

El Baltika, de Kaliningrado, ya anunció que el estadio no será rentable para ellos. "No será posible hablar de que el estadio genere ganancias de aquí a 20 años. Desde un punto de vista financiero este tipo de estadios nunca son rentables", dijo Georgy Dykhanov a Sovetsky Sport. "Aún no nos informaron de los costos de alquiler. Estamos muy preocupados. Los números que se escuchan (unos 24 mil euros por partido), aunque no son oficiales, no funcionarían para nosotros".

Algunos otros estadios sufren por la floja calidad de construcción. El día de la final se viralizó un video en el que las afueras del estadio de Volgogrado completamente inundado. El lugar se volvió imposible de usar una semana después del final del torneo. El estadio, donde el equipo Rotor debería ser local, costó 205 millones de euros.

No es el único caso. El 11 de julio se reportó que el estadio de Nizhny Novgorod quedó en buena parte deteriorado luego de una tormenta.

No todo son malas noticias. Mordovia Saransk comenzó su temporada 2018-19 ante Nizhny Novgorod en el estadio de Saransk con un lleno de 26 mil fanáticos, una cifra increíble para un partido de segunda división.

En Rusia se espera que los nuevos estadios incrementen el interés por el fútbol entre la población. La alternativa de que estos gigantes permanezcan vacíos por años y años es deprimente. 

Es la principal preocupación en Kazán, estadio que fue casa del partidazo entre Bélgica y Brasil, por los cuartos de final. Pero el Rubin de esa ciudad no podría convocar ni la mitad de la capacidad del estadio. No más que tres mil personas por partido puede convocar. 

El problema de la poca concurrencia no tiene que ver solo con la infraestructura de los estadios, también en la popularidad del fútbol en Rusia. El Mundial terminó y el país vuelve a una realidad, donde no siempre es fácil conseguir entradas o hasta estacionar el auto en las afueras del estadio. 

Los dirigentes ahora necesitan recordar sus tareas con el torneo finalizado. Solo ahí se podrá prevenir que los estadios, que unieron al país, se vuelvan polvo.