¿Qué fichó el Atlético de Madrid a cambio de las estrellas que se marcharon?

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Griezmann es el último de una larga lista de jugadores estelares que se marcharon del club. En sus recambios hay luces y sombras

Un clavo saca otro clavo, dice el refranero español, casi infinito en lo que a rupturas se refiere. En el Atlético conocen bien el proceso, pues es un club al que no le cuesta vender a sus jugadores, ni siquiera a sus estrellas. A lo largo de los últimos años se han ido sucediendo delanteros, mejores y peores con más cartel o menos y rendimientos dispares. Antoine Griezmann es el penúltimo eslabón de esa cadena . Se marchará y buscará otro el Atlético ¿cómo fue en las veces anteriores?

Simeone , que marca el inicio de la edad moderna del Atlético de Madrid, se encontró a Radamel Falcao como delantero el primer día que llegó a la oficina. El colombiano llevaba, que llevaba ya unos meses, costó 40 millones y tenía la difícil tarea de hacer olvidar a dos grandes delanteros rojiblancos, Sergio Agüero y Diego Forlán . El primero se fue al Manchester City, el mejor postor; el uruguayo se fue al Inter por poco dinero al entender que su tiempo en el Atlético había terminado. 

El rendimiento del colombiano no se puede discutir. 70 goles en 91 partidos , ganador de la Copa del Rey y la Europa League, pichichi en la liga española. Pero tras dos brillantes temporadas, el Atlético de Madrid decidió venderle al por aquel entonces muy pujante Monaco. El proyecto del equipo de la Costa Azul duró poco, pero lo suficiente para pagar 45 millones por el delantero colombiano. 

El Atlético buscó una alternativa 'low cost' que llevase el peso goleador de un equipo cada vez mejor construido. David Villa , una leyenda del fútbol español, salió del Barcelona por algo menos de tres millones. El asturiano, como en todos los otros lugares en los que ha jugado, demostró trabajo, esfuerzo y calidad. Fueron 15 goles en 47 partidos pero, por encima de todo, fue un delantero que ganó una liga y ayudó al equipo a meterse en la final de la Champions League en Lisboa. 

Volvía a acertar el club del Manzanares con el recambio principal, aunque mirando el ataque de ese año, el club desembolsó 7 millones por Baptistao, un jugador que nunca llegó a ser importante en la plantilla. Quien si lo fue, y mucho, es Diego Costa . El brasileño llevaba tiempo en la plantilla, combinando lesiones y cesiones, pero ese curso por fin demostró el jugador que es. Se convirtió en el goleador principal en el final de la temporada y en uno de los iconos del cholismo, puede no ser el más fino regateador, pero dejará en el campo hasta la última gota de sudor. 

En el Atlético, en todo caso, las ventas siempre han sido una prioridad y el de Lagarto se marchó al final de esa temporada. También Villa, buscando un mundo más relajado en Estados Unidos. Costa se fue al Chelsea por 38 millones y a cambio el club fichó, buscando mantener el proyecto lo más posible, a Mandzukic (20 millones) y a Griezmann (30). 

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Los números de Mandzukic no fueron malos, 20 goles en 43 partidos es una cifra notable, pero solo duró una temporada. Problemas de adaptación a la filosofía, algo de espíritu libre que no coincidía con la doctrina que Simeone ha instaurado en el club y que se ha mostrado exitosa. Griezmann se marchará tras cinco años, dejando un claro superávit en las operaciones y marcando por el camino 133 goles en 256 partidos . Un aporte notable, más allá de sus frecuentes sainetes que han podido dejar una imagen algo frívola y distante de un jugador que en el campo rindió casi siempre. 

Menos suerte hubo en sus compañeros. Simeone siempre quiso recuperar a Diego Costa, de algún modo su modelo en la punta, pero por el camino se encontró otros jugadores de menos nivel. El Atlético pagó 37 millones por Jackson Martínez en un desastre que duró seis meses y lo único que salva esa operación es que salió por un dinero similar poco después. Se intentó también con Gameiro , por 30 millones, también insuficiente para lo que se espera de un equipo que en este lustro ha pensado en levantar la Champions como un sueño realizable. Y se recuperó un tiempo a Fernando Torres , un ídolo del club. 

Tras ellos, por fin Costa. No fue barato, costó 66 millones de euros, y desde su vuelta las sombras han sido muchas. El Atlético, para fortalecer el ataque, fichó el pasado verano a Lemar por 70 millones, en una muestra clara de ambición deportiva, y en invierno a Morata, otro delantero del gusto de Simeone. Además, por el camino se han ido incorporando otros jugadores que han tenido su función como Ángel Correa . Y ahora, sin Griezmann, se vuelve a mirar el mercado. 

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