Noticias En directo
LaLiga

No todo el Bernabéu querría al Barcelona fuera de LaLiga

0:16 CEST 2/10/17
Cristiano Ronaldo Real Madrid Espanyol LaLiga
El Real Madrid ganó al Espanyol en un estadio lleno de banderas españolas, en medio de un ambiente viciado por el referéndum catalán del 1-O.

OPINIÓN


El primero de octubre, y el calendario quiso que un equipo catalán como el Espanyol tuviera que visitar la capital de España para medirse al Real Madrid en el Santiago Bernabéu. En pleno zenit por el referéndum en Cataluña, con todos los habitantes del país agitados como no se había visto en mucho tiempo. Personalmente, sólo con el 11-M o con la victoria de la selección española en el Mundial había visto semejante movilización por las calles de mi Madrid natal, con muchísimas viviendas sacando las banderas de España por las ventanas. Incluso en los coches por la carretera. Impactante. De verdad. Y ese estado generalizado de desasosiego se contagió al fútbol, ya fuera de forma intencional o no. Caló. No sólo en Cataluña, sino también en Madrid.

Zidane admitió que Ronaldo está "muy decepcionado" 

Fue llegar a los aledaños del Santiago Bernabéu aproximadamente una hora y media antes del partido, como suelo, y notar de inmediato que era una ocasión especial. Extraña. Las banderas que en algún momento lucieron en alguna ventana ahora eran portadas por centenares y miles de aficionados madridistas que acudían al coliseo blanco. Los quioscos hacían su agosto vendiendo banderas de España con el escudo del Real Madrid. Y los más ‘cucos’ aprovecharon para hacer promoción ideológica regalando carteles con los colores de la nación. Cuanto más cerca estaba el pitido inicial, más banderas rodeaban el Santiago Bernabéu. De forma que, después de una hora caminando por los aledaños, la sensación era como la de estar en un partido de la selección española o, peor aún, en una manifestación político social lejos del deporte. 

Me contagié del estado de excepción generalizado. Lo reconozco. No me acostumbraba a ver el Bernabéu así, reaccionando de forma casi unánime a un hecho ajeno al fútbol y al Real Madrid. Ni siquiera en el Clásico, aquel justo después del atentado en París de la sala Bataclan, sentí un ambiente así de extraño. Era como si todos (o casi todos) estuviesen de acuerdo en su leitmotiv sin necesidad de que hubiera convocatoria ni eslogan ninguno. Algo unánime y ‘espontáneo’ (si es que quedó algo no viciado tras tantas semanas de campañas envenenadas). Me entró curiosidad. Así que empecé a preguntar a los aficionados por la decisión del Barcelona de jugar a puerta cerrada ante Las Palmas apenas unas horas antes, y también por si alguien preferiría al Real Madrid jugando en una Liga sin el Barcelona. Nada de política directamente, pero sí cómo ésta podía afectar a nuestro fútbol tal y como lo conocemos antes del 1-O.

Ante la primera pregunta me encontré con cierta unanimidad de nuevo, todos en contra del ‘paripé’ del Barcelona. Normal. Yo también lo pensaba así según lo iba viviendo en directo por la tarde -y la explicación daría como para otra columna de opinión aparte-. Sin embargo, me sorprendió que cuando preguntaba por el hecho de una Liga sin el Barcelona, hubo algún aficionado madridista que me dijo preferir al equipo culé al lado del Real Madrid. No sé por qué, tras una hora rodeado de banderas españolas, escuchando comentarios acusadores aquí y allá, se me había pegado el ambiente ‘separatista’. Pensé que todos estarían también de acuerdo en orillar al Barcelona lo máximo posible, en señal de rechazo. Pero escuchar a algún aficionado madridista conciliador, en cierta manera, lo interpreté como una inyección de naturalidad, lógica y ‘fraternalismo’ que por un instante ya no esperaba. Menos mal que aún queda un poco de éso, pensé. Menos mal.