No se casa con ningún jugador: los pesos pesados que Gallardo sacó del equipo

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Marcelo Endelli/Getty Images
El Muñeco adelantó en la semana que nadie tenía su lugar asegurado en River y, frente a Lanús, sacó en el entretiempo a Enzo Pérez y Nacho Fernández.

Lo había advertido 48 horas antes del partido frente a Lanús: "No me caso con ningún jugador" , avisó Marcelo Gallardo. Y en el entretiempo del encuentro en el Sur, cuando River ya perdía 1-0 y no mostraba ningún síntoma de reacción, el Muñeco sacó del equipo a Ignacio Fernández y Enzo Pérez para que ingresen Rodrigo Mora y Juan Fernando Quintero. Toda una muestra de que en el Millonario nadie tiene comprado su lugar entre los once.

Nacho es el hombre que había generado la declaración de principios del entrenador , quien había sido consultado por la posibilidad de que el zurdo saliera del equipo, luego de que Camilo Mayada hubiera ocupado su lugar en las prácticas durante la semana: "Confío mucho en él, pero me gusta que haya una competencia interna continua. Considero que es valioso para nosotros, desde el aporte futbolístico y aunque en estos partidos que viene jugando no ha mostrado su mejor nivel, eso no va a modificar mi pensamiento", explicó. Contra el Granate, el mediocampista tuvo su chance de redención, no la aprovechó y salió reemplazado.

El mendocino, por su parte, fue víctima de los problemas de generación de juego del conjunto de Núñez. En un equipo en el que escasean las ideas, un jugador de rol como Pérez queda perdido en la mitad de la cancha: sin nadie con quien asociarse, al hombre de la Selección argentina le queda muy lejos el arco rival y su tarea se diluye en el terreno del combate. Por eso, a pesar de que en la primera parte había recibido una amarilla que lo dejaba suspendido para la próxima fecha , Gallardo lo reemplazó por un Quintero que podía dar soluciones más inmediatas en el campo rival.

Aunque sus salidas se dieron inmediatamente después de la frase del Muñeco,  Nacho y Enzo no son las primeras víctimas de este pensamiento del entrenador, quien nunca dudó a la hora de sacar algún peso pesado en pos del bien colectivo. Desde que Leonardo Pisculichi perdiera su lugar entre los once después de haber sido la gran figura en la Copa Sudamericana 2014, Gallardo nunca se casó con nadie (ni siquiera con jugadores consagrados como Pablo Aimar, Javier Saviola o Lucho González, quienes corrieron de atrás mientras estuvieron en el club). Y en el último tiempo, a partir de la primera gran crisis del ciclo del DT, las salidas de nombres importantes se incrementaron.

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Germán Lux fue el primero que perdió su lugar. El arquero regresó al club a mediados del año pasado para ocupar el vacío que dejó la salida de Marcelo Barovero y Augusto Batalla no había podido llenar. Sin embargo, el santafesino tampoco estuvo a la altura de las circunstancias y salió del equipo antes del final de 2017 luego de una serie de errores que lo dejaron en el centro de todas las críticas, en especial tras la eliminación de la Copa Libertadores frente a Lanús.

Jonatan Maidana y Milton Casco fueron las otras dos víctimas de aquella inolvidable derrota. El central, pieza inamovible del fondo desde 2010, venía con su nivel en baja y quedó muy expuesto en la noche de la caída contra el Granate: apenas Lucas Martínez Quarta estuvo en condiciones de regresar tras la suspensión por doping, le sacó el lugar entre los once. El lateral, en tanto, estaba apuntado por los hinchas desde hacía tiempo y veía su lugar amenazado por Marcelo Saracchi desde el día en que el uruguayo hizo su presentación, hasta que finalmente el charrúa se quedó con el puesto.

Con apenas dos victorias en los últimos nueve partidos, a 18 puntos de la cima, a menos de un mes del debut en la Copa Libertadores y con la Supercopa Argentina a la vista, River está obligado a mejorar de manera inmediata. Y a la hora de encontrar soluciones, no hay apellido inamovible.

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