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Copa del Mundo

Mundial y política: Cuando Alemania jugó contra Alemania

23:08 CEST 24/5/18
Alemania Democrática contra Alemania Federal 1974
En la Copa del Mundo de 1974, un mismo país, separado por un muro y dos ideologías, se enfrentó en un estadio de fútbol.

“Era golpear al enemigo. Golpear al enemigo donde más le duele. Mucha gente entonces lo veía así. Si en mi lápida pusieran ‘Hamburgo, 1974’, todos sabrían quién yace debajo”, declaró Jürgen Sparwasser, delantero de la Alemania Democrática, autor del único gol en la victoria frente a la Alemania Federal, en el histórico partido del Mundial de 1974. Sí, en aquella Copa del Mundo, a pesar de que suene extraño en el siglo XXI, Alemania jugó contra Alemania, un duelo correspondiente a la tercera fecha del Grupo A.

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De un lado se pararon once alemanes del este y enfrente lo hicieron once alemanes del oeste. Hay que remontarse hasta el final de la Segunda Guerra Mundial para entender esta imagen particular. El país, tras la derrota del ejército nazi, se dividió en dos bloques: uno dirigido por Estados Unidos, Francia y Gran Bretaña, con una economía capitalista; el otro dirigido por la Unión Soviética, con una economía comunista. Fue tanta la diferencia entre ambas posiciones que hasta se construyó un muro para dividir Berlín, la capital. Este periodo histórico se reconoce también como la Guerra Fría.

Con respecto al fútbol, el mejor equipo, con los mejores jugadores, fue el sector occidental, que terminaría consagrándose campeón de aquel torneo, con figuras como Gerd Muller y Franz Beckenbauer. Sin embargo, en el choque entre las Alemanias, el triunfo fue para el sector del Este por 1 a 0. “El gol de Sparwasser nos despertó. Sin él, nunca habríamos ganado aquel Mundial”, declaró luego el propio Beckenbauer, con un toque de ironía.

Tras el triunfo de la Alemania Democrática, Sparwasser, quien estaba afiliado al Partido Comunista, pasó a ser una figura ideal para la propaganda política. El jugador, sin embargo, no se sintió cómodo. Así lo explicó: “Una parte de los habitantes de la RDA no estaba de acuerdo con el sistema político del país. Esas personas reaccionaron negativamente. Todos esperaban y creían que perderíamos el partido, que nos meterían cinco o seis goles. Por eso surgieron envidias y antipatías. No sólo contra mí, sino también contra mis compañeros”.