Los dirigentes de la Fenafuth habían sido los primeros en abrir el paraguas en función a las chances de que el Estadio Nacional de Tegucigalpa pudiera albergar la final de la Liga Concacaf. El principal argumento era que la Concacaf tiene tolerancia cero ante la violencia, por lo que los hechos suscitados en el pasado Motagua-Olimpia por la Liga Nacional jugaba en contra.
Sin embargo, fue la propia Confederación de Norte, Centroamérica y el Caribe de Fútbol la que le dio el aval al recinto de la capital hondureña: de esta manera, se descarta al Olímpico Metropolitano de San Pedro Sula y el Ciclón Azul disputará la definición en la capital.
El mencionado partido ante Saprissa será el de la revancha, el 27 de este mes, ya que el 7 de noviembre se juega la ida en territorio costarricense.
Tal como anuncia el reglamento, Motagua (3-3-0, 12 puntos, diferencia de goles de +6) se ha ganado el derecho de albergar la final de la vuelta, ya que el club hondureño tuvo una mejor diferencia de goles que Deportivo Saprissa (4-0-2, con 12 puntos y una diferencia de goles de +4).
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