Morata: LQDS

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Goal.com
El fichaje del delantero español por el Atlético de Madrid generó disparidad de opiniones, pero no hay debate: lo que diga Simeone; opina Rubén Uría.

Ruben Uria Blog

El 9 de enero Goal informaba que el Atlético de Madrid negociaba el fichaje de Morata. Hubo quien creyó, quien lo desmintió. quien mató al mensajero y hasta quien, en tono desenfadado, amenazó con recluir a su abuela en un viejo sótano hasta que llegase un fichaje complicado, que parecía la historia interminable. Al final, el tiempo puso las cosas en su sitio y ahora la tribu colchonera, envuelta en un debate tan lícito como envenenado, jugando a repartir carnés de buenos y malos atléticos, ese mal endémico del club que ya no es de sus socios porque cuando en el Atleti nunca pasa nada y si pasa, se le saluda. El tema es Morata. A un lado los que entienden que el pasado blanco no prescribe. Al otro, los que consideran que no puede existir reproche alguno para quien sea enfunda una camiseta que está por encima de pasados, presentes y futuros. Hacer bandera de cualquier sentimiento, de rechazo o adhesión, no genera división, pero sí debería convalidar con un cursillo de sentido común que, en el Atleti, ya saben, siempre es el menos común de los sentidos. 

Un grupo, tan atlético como el que más, gritó “menos Morata y más Borja Garcés”. Y otro, tan atlético como el anterior o más, respondió reclamando respeto. En las últimas horas las redes sociales de Morata han echado humo. Además del inuslto zafio, del permanente escrutinio del árbol genealógico de su familia para saber si era del Atleti o no, y del escrache moral continuo para llamarle traidor, el chico aterrizó en Madrid sabiendo lo que le esperaba. Gustará o no, triunfará o no, pero sabe a qué viene, qué se espera de él y qué reacción tendría el madridismo militante.Sorpresa, ninguna. Dramas, cero. Bien está que cada atlético le aplique a este fichaje la dosis de identidad y sentido de pertenencia que desee, tiene sentido que parte del personal se sienta ultrajado y también es comprensible que otra parte de la afición del Atleti se sienta suficientemente madura como para entender que, desde el mismo momento que un tipo, sea cual fuera su pasado, se viste esa camiseta, se convierte en uno de los suyos. No todo el mundo puede ser Gabi, de acuerdo. No todo el mundo es Fernando Torres, claro. No todos tienen el sentido de pertenencia de Koke, Lucas, Thomas o Saúl. Y no todo futbolista tiene las orgullosas constantes vitales que presentan los talentos de la guardería como Mollejo, Joaquín, Toni Moya o Borja. 

Con Morata no se pide memoria selectiva, ni tampoco adhesión inquebrantable, sólo se pide que los que presumen de cree sigan haciéndolo cuando algunas decisiones no son de su agrado. Entre otras cosas, porque Morata, aunque para algunos sea una vejación de la camiseta y para otros, un delantero necesario, es una petición expresa del líder supremo de este club, de su única voz autorizada. De Simeone. Del señor de negro que trabaja para levantar títulos y no habla para contentar oídos. Y el Cholo, que no tiene compromiso con nadie, salvo con la camiseta, ha articulado un discurso corto y en vena, que zanja cualquier amago de guerracivilismo: “Respeto todas las opiniones, pero yo busco futbolistas que le sirvan al club y al equipo”. Ese compromiso, esa obligación y esa expectativa serán los grandes desafíos de Morata en el Atleti. Servir al club y al equipo.  Morata viene para rendir, pelear, trabajar, sumar, formar parte de la familia de ese vestuario y marcar el mayor número de goles que sea posible. El amor eterno, el corazón y el orgullo de la camiseta se le pide a Gabi A otros, con todo el respeto, se les pide otra cosa:  trabajo y honestidad. Hubo un tiempo en que el Atleti era de todos y no de dos. Y ahora, que sigue siendo de dos, hay quien se pasa la vida repartiendo carnés de buenos y malos atléticos. 

El debate es necesario, identitario y comprensible, sobran los motivos. Luego está la realidad. Que el equipo es una enfermería gigante, que Griezmann necesita un nueve que infunda respeto, que Costa tiene complicado llegar a la Juve y sobre todas las cosas, que Simeone, profeta del cholismo, confía en Morata. Necesita un delantero que sirva al club y al equipo. Y en eso anda. Y a uno, que le pagan por opinar pero no por apasionarse, le parece que durante estos últimos ocho años, si hay alguien que ha mirado única y exclusivamente por el Atleti, si hay alguien que ha demostrado ser el hincha número uno de este club, ese es Simeone. Quien quiera seguir con el debate, adelante. En la humilde opinión de quien esto escribe, esto es un LQDS de manual. Lo que diga Simeone. Y el Cholo quiere a Morata. Circulen.

Rubén Uría

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