Messi desencadenado

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El rosarino conquista el derbi con dos golazos y una asistencia que encarrilan el 0 a 4 a domicilio del Espanyol.


EDITORIAL

El considerado quinto mejor jugador del mundo por las autoridades periodísticas del planeta volvió a dejar en evidencia a todos los que creen que no está ni entre los tres mejores y en el primer partido que jugó tras la entrega del Balón de Oro a Luka Modric demostró que come al margen de todos, liderando al Barcelona en un buen primer tiempo en el que su equipo hasta pudo aplastar al Espanyol, arrastrado por el 'diez', que se echó el equipo a la espalda y decidió el choque en unos primeros cuarenta y cinco minutos de fábula.

Porque a pesar de que tardó diecisiete minutos en aparecer, cuando lo hizo fue para acabar con las posibilidades del Espanyol, que aguantó sin realizar ninguna falta todo este tiempo. Pero Leo Messi provocó la falta justo donde quiso y la ejecutó a la perfección, enviando el balón a la escuadra y poniendo el 0 a 1 en el marcador, apuntándose un tanto que le sirve para ser el único jugador de la historia de la Liga capaz de marcar al menos diez goles en trece temporadas consecutivas, y alcanzando los diecinueve ante el rival barcelonés, más que ningún otro jugador en los casi cien años que este partido lleva disputándose.

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Pero no solo del gol vive Messi. Tras aguantar la reacción del Espanyol, que casi logró sorprender a Marc-André Ter Stegen tras un centro de Javi López que Borja Iglesias envió fuera por poco, el rosarino volvió a aparecer en la frontal del área del Espanyol para apoderarse del Espanyol ante el desespero de la zaga blanquiazul, que solo pudo forzarle a que soltara el balón. Pero lo recibió Ousmane Dembélé, que se sacó un zapatazo seco que superó a Diego López y puso el 0 a 2. Con esta asistencia el argentino también se destaca en el fútbol europeo, igualando a Eden Hazard y Suso que, con ocho asistencias, lideran los goles servidos a compañeros.

Fue entonces cuando el Espanyol intentó intimidar al Barcelona pero apareció Luis Suárez, que a la media hora había enviado un balón al poste, para acabar con el sueño del Espanyol y puso el 0 a 3 después de recibir de Dembélé para marcharse al descanso con el partido prácticamente resuelto pero no del todo. Porque por si todavía quedaban incrédulos que pensaran que Modric, Kylian Mbappé, Cristiano Ronaldo o Antoine Griezmann son mejores que él, Messi todavía tendría tiempo de marcar el 0 a 4 con otro lanzamiento de falta que confirma que, pese a quien le pese, él come en una mesa distinta al resto. Esta es la era de Messi así que solo queda disfrutarle y no pensar en qué será de este deporte cuando él ya no esté.

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