Noticias En directo
Opinión

¿Mes que un club? El fichaje de Malcom demuestra que el Barcelona es tan hipócrita como los demás

18:22 CEST 25/7/18
Malcom Barcelona
La Roma acordó términos con el brasileño y con el Burdeos, pero los blaugranas le arrebataron la contratación a los italianos.

OPINIÓN

Nadie entiende mejor que José Mourinho aquello de ganar a toda costa en el fútbol. Cuando en 2013 el portugués le robó al Tottenham el fichaje de Willian, que jugaba en el Anzhi Makhachkala, añadió polémica al afirmar que los Spurs tuvieron la culpa por revelar ingenuamente que el brasileño estaba en Londres para pasar el reconocimiento médico.

LOS GRANDES ROBOS EN LA HISTORIA DEL FÚTBOL

"Ese es el peligro de pasar el reconocimiento médico antes de firmar el contrato", reflexionó un engreído Mourinho después de cerrar un trato de 35 millones de euros y fichar al centrocampista ofensivo. "Lo mejor que puedes hacer es hacer las pruebas médicas en secreto".

El Tottenham se enfadó, pero Mourinho tenía razón en un punto: hasta que el jugador no pone la pluma sobre el papel, nada se puede dar por sentado. Por lo tanto, no hay que anunciar nada. La Roma acaba de aprender esto de la manera más cruel.

El lunes por la tarde, los italianos anunciaron en Twitter que habían llegado a un acuerdo con el Girondins de Burdeos para el traspaso de Malcom, y que sólo restaban las pruebas médicas. Tratándose de uno de los directores deportivos más hábiles en el mercado, Monchi sabía que aquello fue una mala idea.

Sin embargo, el Burdeos insistió para que el acuerdo se hiciera público y los giallorossi cedieron a regañadientes a aquella demanda: el acuerdo fue anunciado y al atacante brasileño y a su agente le contrataron en un vuelo hacia Roma a las 21:00 de esa misma tarde. La madre de Malcom incluso había viajado a la capital italiana para saludar a su hijo a su llegada.

Pero nunca llegó al aeropuerto de Fiumicino. El Burdeos les había impedido viajar, habiendo recibido una mejor oferta y de última hora procedente de Barcelona. El equipo de la Ligue 1 había suspendido la transferencia después de dar su palabra a la Roma. Incluso envió documentos a la capital italiana para que sean firmados. Pero a Stephane Martin, presidente del club galo, no le importó. Le dijo a Monchi que no se había firmado nada, por lo que no había nada que los italianos pudieran hacer al respecto, aparte de elevar su oferta.

La Roma estaba dispuesta a hacerlo, pero cuando Monchi se dio cuenta de que estaban siendo guiados hacia una guerra de ofertas, se dio por vencido con Malcom. El Burdeos había recibido una mejor oferta del Barça (41 millones, contra los 38 de la Roma) y ahí se acabó todo.

En el fútbol, ​​como en cualquier negocio, el dinero es el que habla; las palabras no tienen sentido. El término "Fair Play Financiero" es tan engañoso como el lema del Barcelona 'Mes que un club' ('Más que un club'). Un lema que ahora es verdaderamente risible. Muy ridículamente, a los blaugranas les gusta creer que viven con otros códigos morales.

Por supuesto, sus defensores argumentarán que estuvieron perfectamente dentro de sus derechos al participar en la carrera por Malcom. Y tendrán razón. Los italianos están evaluando emprender acciones legales contra el Burdeos, pero el Barça no ha roto ninguna norma ni ninguna ley. Sin embargo, la forma en la que han 'secuestrado' esta transferencia hace que su creencia de que son un club de nobleza y honor sea ridícula.

De hecho, su comportamiento inescrupuloso es sorprendente dado que el Barça sigue guardando rencor contra el Real Madrid por la forma en que los Blancos les robaron el fichaje de Alfredo Di Stefano en 1953.

En el sitio web oficial de la entidad catalana, el traspaso de Di Stefano al Real Madrid se atribuye a "una extraña maniobra federativa [de la Federación Española de Fútbol] con respaldo franquista", a pesar de que el Barça cometió varios errores durante sus negociaciones en Colombia

En ese sentido, cualquiera podría imaginar que, dada la naturaleza de aquella polémica, los catalanes nunca recurrirían a tales maniobras para asegurarse la firma de un jugador. Sin embargo, la Barcelona de hoy en día no tiene tiempo para leyes y regulaciones. No importa el pasado, ni el espíritu deportivo ni el juego limpio.

Hubo tantas discrepancias e irregularidades financieras en el fichaje de Neymar procedente del Santos en 2013 que Sandro Rosell renunció como presidente del club. El año siguiente, el Barça recibió una prohibición para realizar fichajes que duró dos ventanas de mercado. ¿La razón? El fichaje ilegal de jugadores menores de edad.


 

Cabe recordar que el Barcelona es un club que alguna vez se negó a ensuciar su camiseta con patrocinadores. Pero que llegó a un acuerdo con Qatar Airways, una compañía cuya sede está en un país con un -al menos- cuestionable historial en materia de derechos humanos.

Pero entonces, las necesidades mandan. Quizás sea que el Barcelona simplemente se dio cuenta o aceptó que esto es fútbol: el fin siempre justifica los medios. A fin de cuentas, el Barça es más rico y más exitoso que nunca. Lo triste es, sin embargo, que ya no son 'mes que un club'. Son como cualquier otro, con la misma exasperante hipocresía.