Noticias En directo
Opinión

Maradona, más allá de todo

14:22 CEST 6/9/19
Diego Maradona Matias Marlo
Un análisis de lo que significa la vuelta del 10 al fútbol argentino y de su posible reencuentro con Verón.

Está para entrenar. Eso asegura Diego Armando Maradona después de obtener el alta médica. Regresa como entrenador al fútbol argentino 24 años después. Su última vez fue en 1995, cuando dirigió a Racing de Avellaneda durante once encuentros (2 victorias, 6 empates y 3 derrotas).

Maradona dejó su puesto como entrenador de los Dorados de Sinaloa mejicano el pasado mes de junio por motivos de salud. Tras ser operado de la rodilla derecha a finales de julio, ha firmado como técnico del Gimnasia y Esgrima La Plata y este domingo será presentado. El ‘Pelusa’ sustituirá en el cargo a Darío Ortiz, que dimitió tras acumular malos resultados. Ha firmado hasta mediados de 2020 y ha vuelto a sorprender al mundo entero, a su país el primero.

Gimnasia ocupa en la actualidad el último puesto de la Superliga Argentina, después de sumar un sólo punto en las cinco primeras jornadas de competición. Entre las condiciones para firmar su nuevo contrato, se encuentra la licencia para que Diego, a punto de cumplir los 59 años, no tenga que asistir a diario a los entrenamientos y no desatienda su rehabilitación; además, se rodeará de un nutrido cuerpo técnico, entre los que se encuentra su sobrino Sergio. Dispondrá de un alojamiento de lujo en la ciudad de La Plata, a poco más de una hora de trayecto en coche desde Buenos Aires.

Maradona en los banquillos

Después de que le "cortaran las piernas" en el Mundial 94, Diego Armando Maradona fue suspendido por la FIFA por dopaje. En ese momento decidió seguir ligado al fútbol desde los banquillos, así que se estrenó en el de Deportivo Mandiyú argentino Allí dirigió 12 partidos (consiguió apenas una victoria) y se marchó del club enemistado con el presidente. Al año siguiente se hizo cargo de Racing de Avellaneda. En la Academia dirigió 11 encuentros oficiales y obtuvo dos triunfos, uno justamente ante Boca en la Bombonera.

Maradona y Verón, más rivales que nunca

El eterno rival de Gimnasia es Estudiantes de La Plata, club que preside Sebastián Verón, uno de los enemigos públicos del Diego. De hecho, ya le ha dado tiempo estos días para mandarle un recado a la 'Bruja', con quien ha tenido enfrentamientos a lo largo de estos años. "Ustedes saben que hay una yunta enfrente que me tiró de los huevos para abajo y esa no se la perdono a nadie", Maradona dixit.

En el año 96 Maradona y Verón compartieron vestuario en Boca. Era los primeros pasos de Juan Sebastián Verón y Maradona le hizo de cicerón en la que era su casa. En aquella plantilla también había otros jóvenes de los que Diego “se encargó”, como el Kily González. El gran reencuentro entre Diego y Verón se produjo en vísperas del Mundial de Sudáfrica 2010, cuando Maradona era seleccionador de Argentina. La Brujita fue convocado con 35 años y Maradona lo definió como el "Xavi de la Selección". Lo puso de titular contra Nigeria y Grecia en la fase de grupos, fue suplente con Corea del Sur, e ingresó desde el banquillo ante México en octavos de final. No tuvo ni un minuto durante la eliminación en cuartos con Alemania. "Es contradictorio, primero quería que fuera Xavi y después no jugué", declaró Verón. Ahí empezó todo.

El conflicto se acentuó en 2016 durante la etapa de transición de AFA. La Asociación estaba en plena reconstrucción tras la muerte de Julio Grondona y Maradona, desde Dubai, tenía intenciones de liderar el nuevo organismo. Verón era entonces el impulsor de un proyecto en las Selecciones Nacionales y Diego, después de reunirse con un emisario de la FIFA para tratar de quitarles respaldo a las nuevas autoridades de la AFA, lo sentenció: "Con Verón no quiero saber nada, me traicionó".

Poco después, durante el Partido por la Paz disputado en Roma en octubre de 2016, servidora presenció el momento en el que tuvieron que ser separados para no llegar a las manos. Ya en el terreno de juego se encararon, Maradona le gritaba que él todo se lo decía a la cara, mientras que Verón evitaba el encontronazo. Sin embargo, ya en el túnel de vestuarios, donde tenía que esperar al ex del Manchester para que atendiera a algunos medios, se toparon. Gritos, Maradona rodeado de un séquito, yendo a por Verón y este mordiéndose la lengua y sujetándose las manos. Aquella disputa volvió a dar la vuelta al mundo, como la dará la imagen del próximo encuentro entre Gimnasia y Estudiantes, el 3 de noviembre.

Porque aunque su eminente presencia significa un impacto mediático a nivel nacional e internacional, situando al club en un escaparate mundial, la noticia le sirve a Gimnasia para mantener el pulso con Estudiantes. De hecho, el club que preside Verón inaugurará su flamante estadio en noviembre. El golpe de efecto producido por Maradona también le sirve a Gimnasia para eclipsar el acontecimiento.

Sin duda, el impacto de la llegada de Maradona a Gimnasia trasciende lo futbolístico, como es de costumbre en todo lo que rodea a el Diego. Desde que se confirmó la noticia, miles de hinchas hacen cola en las taquillas y oficinas del club; Gimnasia se rifa las propuestas de espónsors dispuestos a apostar todo en estos meses, y pone en jaque al rival de enfrente. Sin olvidar que Argentina atraviesa otra fuerte crisis, política y económica. Justo cuando el Diego ha decidido regresar. Maradona, siempre más allá del fútbol.