Lucas Vázquez: “En el Castilla y el juvenil del Real Madrid pasé momentos duros”

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De una localidad de 2000 habitantes a ser el ‘9’ de España. De descender a 2ªB a campeón de Europa en dos años. Lucas analiza su meteórica carrera en Goal

ENTREVISTA EXCLUSIVA

Ante Croacia puede ser su momento. Tras dos jornadas de la EURO, aún no ha debutado en el campeonato continental, pero Lucas Vázquez [1 de julio de 1991, Curtis] mantiene la misma ilusión de siempre por poder lucir La Roja sobre el césped. Ha sido un camino muy duro lleno de dificultades para llegar a portar el ‘9’ de España como para bajar los brazos a las primeras de cambio. No es su estilo. Cuando has crecido en una pequeña localidad de apenas 2000 habitantes no se llega a ser internacional absoluto y campeón de Europa por generación espontánea. Y el jugador de la selección y del Real Madrid rememora en Goal cómo ha sido su meteórico camino hasta esta Eurocopa en Francia. Desde que era un niño, pasando por el Real Madrid, hasta su debut en Getafe contra Georgia.

Hace justo dos años estaba en el descenso del Castilla a Segunda B y este verano es campeón de Europa con el Real Madrid y el ‘9’ de España en la EURO. ¿Qué ha cambiado tanto en este tiempo?

“Es lo bonito del fútbol [ríe]. A veces da esos giros imprevistos. Estoy muy contento por poder estar aquí, y poder ayudar a la selección española”.

¿Qué hizo con la camiseta del debut ante Georgia?

“La tengo en mi casa. Una se la daré a mis padres, que aún no los vi. Y otra se la queda mi novia”.


"CASILLAS HACE DE CAPITÁN FUERA DEL CAMPO"


Quien no le conoce, lo primero que dice cuando le ve es que durante los partidos no para de correr. ¿Cómo lo hace? ¿Es físico, una preparación especial en los entrenamientos, o es de cabeza?

“Son las características de cada uno. Cada uno tiene que saber a lo que juega, tiene que explotar sus virtudes y yo intento ayudar al equipo trabajando, corriendo. Mientras esté en el campo, intento estar siempre metido al 100% y ayudando a mis compañeros y al equipo. Puede que sí, que sea cuestión de cabeza, de mentalización. Con la cabeza es con la que te concentras, con la que te preparas y motivas”.

Y la que le ha llevado al mejor momento de su carrera, podríamos decir…

“¿Ahora? ¡Sí! Desde luego”.

¿Cómo fueron sus inicios? ¿Qué factores se dieron para que de Curtis, que tiene sólo 4000 habitantes, diera el salto a la élite del fútbol mundial?

“Bueno, eso es el Ayuntamiento, porque el pueblo tiene menos: 2000 habitantes [ríe] Yo empecé a jugar allí, primero con mi hermano jugando al fútbol a todas horas, luego con mis amigos en el colegio, en la calle, en todas partes. Jugué al fútbol-sala con mis compañeros de clase, y teníamos una buena quinta, y la verdad es que éramos un pueblecito y ganábamos a equipos de Coruña, de Santiago, de Lugo, de Vigo… Cambiamos al fútbol, y me marché al Ural de Coruña dos años. Ganamos, ascendimos… y de allí me llamó el Real Madrid”.

¿Vuelve a Curtis habitualmente?

“¡Sí! Siempre que puedo, en vacaciones, verano y Navidad. Y sigo manteniendo el contacto con todos mis amigos”.

Dice que jugaba con su hermano, pero en su familia no había futbolistas…

“No, pero les gustaba mucho el fútbol. Mi hermano juega bastante bien al fútbol. Gracias a la quinta de amigos, que todos jugábamos al fútbol y lo hacíamos bien. ¡Estuvimos diez años jugando juntos!”

¿Qué le dicen cuando vuelve a Curtis?

“¡De todo! [ríe] Me preguntan qué tal, por cosas del Madrid, por todo. Nos conocemos todos y es un placer volver”.

¿Se puede ser una estrella siendo una persona normal?

“¡Sí, claro! Una cosa no quita la otra. Estrellas son los jugadores de éxito, y eso no te lleva a ser diferente como persona. Pasa en todos los ámbitos de la vida, que siempre hay gente que se cree superior a otros. Y en el fútbol, pues también. Lo que pasa es que a nosotros se nos ve más, pero es la personalidad de cada uno”.

¿Cuál fue el momento más duro en su carrera? 

“En el Juvenil A del Real Madrid enlacé cuatro roturas de isquiotibiales y estuve seis meses sin competir. Desde octubre a marzo sin casi jugar. Fueron momentos difíciles. No terminaba de recuperarme. Fue complicado. Estuve dos años en el Castilla casi sin jugar, y también fue complicado. El descenso con el Castilla fue difícil, aunque fue un buen año en lo individual”.

Eso debe forjar a un futbolista. Porque este año sin ir más lejos demostró no bajar los brazos nunca en el Real Madrid, ganándose minutos por duplicado, primero con Benítez y luego con Zidane… 

“Las dificultades te curten, claro. Y también son los valores del Real Madrid, que te enseñan a nunca rendirte y a siempre luchar hasta el final. Estar en el Real Madrid es algo increíble y sólo el entrenar al lado de los mejores del mundo tiene que hacer que tú te motives, te exijas, y te entrenes al máximo sin bajar los brazos. El míster tiene que elegir a los que juegan, pero yo siempre intento entrenar al máximo para rendir el día que me den la oportunidad”.

Como la de Milán, con los penalties.

“¡Por ejemplo! [ríe]”

¿Cómo fue ese momento?

“Estábamos estirando, bebiendo y me acerqué a Bettoni y le dije: “Yo quiero tirar”. Me miró, me apuntó en la lista y me dijo ‘vale’. No le dije que ‘quería hacer algo grande’. Aunque es verdad que me vi con confianza de que lo iba a meter, y quería tirarlo. ¿Lo de jugar con el balón? Me salió en el momento. Sabía que se me iba a hacer largo hasta el punto de penalti, así que hice algo”.

Habla de Bettoni, ¿qué tal con Zidane como entrenador? 

“Muy bien. Es un entrenador muy cercano, que ayuda mucho al jugador. Siempre busca que el jugador esté cómodo y contento. Conmigo tiene un trato muy bueno. ¿Lo mejor? Yo creo que su trato, sí. Intenta que el jugador esté cómodo”

Ya por último, en menos de quince días es su cumpleaños. ¿Tiene pensado ya un deseo para entonces? 

“Primero, cumplirlo aquí, con la selección. Y después, que hasta el día 11 ó 12 no pueda celebrarlo con mi gente. Sería buena señal [ríe]”.
 

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