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Arthur Barcelona JuventusGetty/Goal

La verdad sobre la venta de Arthur Melo y el arte de jugar a dos toques

Ruben Uria BlogGoal

Hace dos años, Messi, dijo en "Sport": “Todos los fichajes que han llegado son muy buenos, pero si me tengo que quedar con uno, el que más me gusta es Arthur. Me ha sorprendido. No le conocía, pero es muy bueno. Salvando las comparaciones, su estilo es muy parecido al de Xavi. Siempre quiere la pelota, jugar en corto, no la pierde nunca, me sorprendió (...) .Es como los jugadores que se intentan sacar de la cantera. Cogió muy rápido el tema de los entrenos y del juego corto, que es algo que suele costar a los que vienen de fuera". Palabra de Messi, que no regala elogios, que no vive de contentar oídos, que es el mejor jugador del mundo y a la sazón, capitán del Barça. El club estaba exultante. 

Dos años después, como la actual directiva tiene un código ético de geometría variable, a Arthur le han presionado, por tierra, mar y aire, para que se vaya del único sitio donde él no se quería ir. ¿Por qué? Porque el club está canino, busca dinero debajo de las piedras y necesita cuadrar el balance antes del 30 de junio. Por eso se recurrió a las filtraciones interesadas de siempre, al manos a la obra y habituales "inventores del gotelé". Había que vender a Arthur y había barra libre: que no se cuida, que no rinde, que no encaja y que si la abuela fuma.

Mientras se cierra una operación de maquillaje contable entre clubes, en su enésimo ejercicio de incontinencia verbal, Quique Setién se refería al brasileño. Lo hacía con tanta torpeza que, si sus palabras acaban llegando al vestuario o al palco, la atmósfera se va a volver irrespirable. Mejor dicho, aún más irrespirable. De entrada, Setién se ha metido en un jardín innecesario: "El club no me ha comunicado que se va a ir, pero si es así, tendrá que convencerle que se aísle y deje un buen recuerdo. Hay que ser honrado y dar el máximo hasta el último día". ¿Más honradez todavía que ahora, que después de decir públicamente que no quería irse, se mantiene callado cuando sabe que le están empujando a irse? ¿Qué moralina pública ajena se merece soportar un jugador que sabe que no se va del club de su vida por cuestiones deportivas, sino porque le están usando como moneda de cambio?

Setién, pésimo relaciones públicas de sí mismo, ha llegado de decir que Arthur "no es el primer, ni el último jugador que ficha con grandes expectativas y no las cumple”. Pone al carioca al pie de los caballos. Pregunta:¿Con qué cara mirará al jugador sabiendo que, aunque fiche por la Juve, seguirá en el vestuario hasta el final de la Liga y la Champions? Como los gases verbales seguían, un periodista preguntó si al entrenador le gustaría tener en el equipo a Arthur o si le iría bien con Pjanic. La respuesta fue sonrojante: "Estoy en comunicación con la secretaría técnica, pero son temas en los que, dadas las circunstancias, tampoco pido demasiadas explicaciones". Traducido a futbolés: No pinta nada en las decisiones de gran calado.

El desbarre final fue kafkiano: “A veces no es fácil cambiar a un futbolista cosas que otros entrenadores le han dicho que está muy bien”. Sorprendente. ¿Quizá un cariñito para el entrenador que era líder antes de su llegada? Igual uno ha sido mal pensado pero, entonces, de propina,  otro disparate: “Es un futbolista capaz de maniobrar con el balón y retenerlo porque le han dicho que estaba bien jugar así y ahora ha llegado otro entrenador que le ha dicho que debe jugar a dos toques le cuesta adaptarse". ¿Recuerdan a Messi diciendo que Arthur era el mejor de los fichajes? ¿Y a Messi diciendo que Arthur tiene el estilo de cantera? ¿Y que se parecía, salvando las distancias, a Xavi? Pues Setién ve que le cuesta a dos toques.

Aceptemos barco como animal acuático: Que sea verdad que a Arthur, internacional por Brasil, campeón de Copa América y Libertadores, por el que el Barça pagó 40 millones de euros, le cuesta adaptarse a jugar a dos toques. Entonces, las preguntas se amontonan: ¿Qué tal juega a dos toques Arturo Vidal? ¿No será que la verdad es que por Arthur es por el único que ha llegado una gran oferta de verdad? ¿Cómo la Juve está dispuesta a poner 80 millones de euros por un señor al que le cuesta adaptarse a jugar a dos toques? ¿Cómo se puede llegar a ser internacional brasileño sin saber jugar a dos toques? Y claro, ¿cómo pudo en su día pagar el Barça 40 “kilos” por un chico al que le cuesta jugar a dos toques? Alguien miente más que habla y se está haciendo trampas al solitario. Ni Arthur merece que le falten al respeto así, ni los socios del Barça que se siga insultando su inteligencia. En dos toques: Menudo ridículo.

Rubén Uría

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