La sartén el mango y el último refugio de la incompetencia

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Ruben Uria Blog

Josep María Bartomeu, todavía presidente del Barça, sea descaró. Volvió a usar en vano el nombre de Messi, aseguró que no hay crisis institucional (sic) y recitó una lista de intransferibles: Messi. Ter Stegen, Lenglet, Semedo, De Jong y Griezmann. El resto del vestuario, alerta.. Ronald Koeman será el encargado de liderar la limpieza que pide el presidente. El club, estrangulado financieramente, ahora quiere deshacerse de jugadores a los que la actual junta premió con salarios astronómicos y contratos blindados, Bartomeu quiere que varias ‘vacas sagradas’ salgan del vestuario, pero la realidad es que los jugadores tienen la sartén por el mango. ¿Por qué? Expliquemos los casos de Busquets, Suárez, Alba, Roberto, Rakitic y Umtiti, entre otros.

Sergio Busquets, 32 años.Contrato en vigor hasta junio de 2023. Es el dueño de su futuro. No quiere salir. No desea moverse y si quieren que se vaya, tendrán que encontrarle una buena oferta y un club que pague su salario, que está en torno a los 12 millones anuales. ¿Qué quieren echarle? Tendrán que pagarle unos 36 millones netos. Y si hay un club interesado, podría perdonar el dinero de los años que le quedan de contrato y salir con carta de libertad. Es decir, el jugador sale ganando en todos los casos. ¿Quién le firmó ese contrato? El presidente.

Luis Suárez, 33 años. El Barça quiere sacar dinero por él, pero parece casi imposible. Su salario sobrepasa los 12 millones netos por temporada. Las dos preguntas con el uruguayo son: primera ¿qué club puede afrontar un traspaso que deje dinero por un delantero camino de los 34 años? Y segunda ¿qué club puede pagarle su sueldo? Lógico que Luis Suárez no quiera moverse de Barcelona. Si juega el 60% de sus partidos, renueva de manera automática. ¿Quién le firmó esas condiciones? Esta junta.

Jordi Alba, 31 años. A punto de cumplir los 30 años, el lateral vio cómo el club, de manera sorprendente, le renovaba nada más y nada menos que por 4 años, hasta junio de 2024, mejorándole el sueldo por encima de los 10 millones netos al año. Su cláusula, de 500 ‘kilos’, es inabordable. Con 31 años, parece muy complicado que ningún club negocie un traspaso. Su renovación por cuatro años fue una hipoteca en toda regla. ¿Quién le firmó su renovación? El todavía presidente.

Sergi Roberto, 28 años. Contrato en vigor hasta junio de 2022. Le quedan dos años. No quiere salir del club. Si quieren que se vaya, pedirá que le encuentren un buen destino y un club que le pague lo mismo que cobra en el Barça. ¿Qué quieren echarle? Tendrán que pagarle los dos años de contrato que le quedan. Y si aparece un club pero no puede pagar traspaso, puede perdonar el dinero de los dos años que le quedan de contrato y pedir carta de libertad, saliendo gratis. Firmó su renovación en 2018. ¿Quién le firmó su renovación en 2018? Esta directiva.

Ivan Rakitic, 32 años.Acaba contrato en junio de 2021. El club lleva meses tratando de empujar para que salga. El jugador desea acabar en el Sevilla FC, que no puede afrontar un traspaso. Si sale, es probable que lo haga con la carta de libertad, porque acaba contrato y ningún club está dispuesto a pagar un traspaso. Cuando el croata tenía 29 años, renovó con un aumento de ficha que ahora mismo, asciende a 8 millones netos al año. ¿Quién le firmó su renovación? La actual directiva.

Samuel Umtiti, 26 años. Tiene un sueldo superior a los 5 millones netos al año y una cláusula prohibitiva de 500 ‘kilos’. Su historial de lesiones da auténtico miedo. El Barça quiere traspasarle para sacarle algún dinero, o incluso cederle para ahorrarse su ficha. La pregunta es, en caso de que aparezca un club comprador ¿pasaría la revisión médica? Le quedan tres años de contrato, hasta 2023. ¿Quién le renovó hasta 2023? Bingo. El actual presidente y su junta directiva. 

Conclusión: El FC Barcelona se ha convertido en carne de meme por culpa de sus dirigentes. La directiva que se ha tirado años firmando sueldos astronómicos y contratos blindados que hipotecaban al club, es la misma que ahora quiere echar a las 'vacas sagradas' que consintió. Bartomeu cree que tiene la sartén por el mango, pero la tienen los jugadores Suerte para Bartomeu. La va a necesitar. James Cash Penney lo tenía claro: "El último refugio de la incompetencia es la suerte".

Rubén Uría

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