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Real Madrid

La llegada de Hazard obliga a replantear el futuro de Isco

16:10 CEST 9/6/19
Isco Real Madrid 16032019
El mediocampista malagueño, señalado como tantos otros en una pésima temporada, se ve desplazado por la llegada de una estrella que se le asemeja

En una temporada llena de historias reprochables, la de Isco fue una de las que más llamó la atención. Quizá porque él estaba llamado a ser muy importante. Se acababa de marchar Cristiano Ronaldo, con lo que eso supone de cambio en los repartos de poder, y un nuevo entrenador asomaba por el Bernabéu. Lopetegui no era uno más para el malagueño, era el técnico que le había pintado como líder de su selección, que antes, mucho antes, le había colocado como líder de la sub 21. La suma de factores le apuntaba como el que tenía que tirar del carro, una expresión que en el fútbol suena casi a condena, pero que define de algún modo las expectativas sobre determinados jugadores. 

Si tienes que ser el líder y tu equipo naufraga, te conviertes en uno de los principales responsables. El año de Isco no fue brillante, y encima todo le salió mal. Se marchó su mentor y Solari, el sucesor, decidió negarle el pan y la sal. El trasfondo, además de cuestiones de fútbol, tenía que ver con su actitud. No es el más fácil Isco, dicen quienes le han tratado. Algunas cosas se muestran incluso en público, en un mundo en el que el silencio manda, él se rebela -de vez en cuando- en twitter y ante los micrófonos.

Él fue el que, en la anterior época de Zidane, dijo en un partido con la selección que entendía mal sus suplencias. Y la ambición está bien, es necesaria incluso, pero también es material inflamable, cuando reclamas una titularidad no estás haciendo otra cosa que sugerir que algún compañero vaya al banquillo. Es un equilibrio difícil. Su semblante serio, casi de enfado, le ha acompañado durante varios meses. A medida que se le fruncía el ceño, el mercado se iba calentando. 

Algo más que competencia

Zidane es la posición intermedia en el año. No le tiene la fe de Lopetegui, pero tampoco le sobra como le pasaba a Solari. Le gusta, pero no le es imprescindible. El técnico galo se ha pasado tiempo elogiando a un jugador que por fin ha llegado, Hazard, que es clave para el futuro de Isco. Juega en posiciones similares y tiene un estilo parecido. Quizá el belga con más gol y algo más veloz y vertical. Para la mayoría, mejor, sin que eso sea menosprecio para el español.

Hay tiempo para todos, y en otros contextos la convivencia sería más o menos posible. El problema, sin embargo, está apuntado antes. A Isco le cuesta pensar que el banquillo es una opción válida. Tampoco le ayuda la llegada de Jovic, porque el serbio es nuevo y joven, puede no ser titular, pero cuando has puesto 60 millones de euros en la mesa, esperas que juegue más que Mariano. Y los minutos son limitados, aunque no se los quite directamente a Isco, entrará en un reparto ya de por sí complejo al que acuden jugadores como Benzema, Asensio o Vinicius. Una estrella consagrada -y jerárquicamente superior a Isco- y dos jugadores en los que está puesto el futuro de la institución. Más Hazard, la estrella. 

Se juntan el hambre y las ganas de comer. El Real Madrid tiene que vender jugadores, no es ningún secreto. Llevaba años de cautela en el mercado, pero después de una temporada horrible ha tenido que asaltar la banca. Ya están cerrados Militao, Jovic y Hazard, es probable que caiga algo más. El club blanco tiene las cuentas saneadas, se puede permitir ciertos excesos, pero aunque pueda aceptar un año de números rojos, tendrá que aligerar la plantilla, por salarios y por conseguir que el balance de pérdidas no sea disparatado. Son varios los jugadores que tendrán que salir, pero no todos con cartel suficiente para recaudar dinero. 

Vender no es fácil

Se está viendo con Bale, jugador con el que el Madrid está siguiendo una política de venta agresiva. Ahora bien, con una ficha altísima y una carrera plagada de altibajos, igual las cifras del traspaso no son tan elevadas. Isco, por varios motivos, si podría servir para recaudar algo más de dinero. Todavía es joven, a sus 27 años, y sigue gustando a muchos. Aunque irremediablemente se haya devaluado este año (¿quién no en el Madrid?) sigue teniendo un buen número de admiradores. Nadie le niega el talento, aunque en los momentos bajos se le ha señalado un manierismo que puede llegar a ralentizar el juego. Algo que pesa más en un equipo como el blanco, que siempre vivió del vértigo. 

Hay rumores sobre Lucas Vázquez, pero a nadie se le escapa que su salida sería una cuestión menor. Sus servicios ha dado, pero ni se cobrará a precio de oro ni se aliviará la masa salarial si él es el que parte. Con el caso de Bale enquistado, y el Madrid gastando muchísimo dinero, no son muchos los jugadores que pueden hacer caja. Llorente y Ceballos, es de esperar, e Isco, por supuesto. 

La teoría es esa, pero la práctica nunca es tan sencilla. Al Real Madrid, como al Barcelona, siempre le ha costado bastante vender a sus jugadores. No son muchos los lugares en los que puedan pagar esas cantidades y asumir las fichas que pagan los grandes de España. No es imposible, pero el proceso suele ser largo.