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La feliZidane vuelve al Santiago Bernabéu

18:13 CET 16/3/19
Zinedine Zidane Real Madrid Celta LaLiga 16032019
El Rey Midas Zidane revolucionó el once dando la alternativa a Isco y Bale, que marcaron, además de Marcelo y Keylor, que cuajaron un buen partido

OPINIÓN

El Real Madrid inaugura la segunda etapa de Zidane con victoria. Sin demasiado lustre, pero con tres puntos más. Que no es poco para el momento tan sensible que vive la entidad merengue. Y con la sensación añadida de que, con Zidane en el banquillo, el equipo blanco rema a favor de corriente. No ejerció un dominio abrumador. Ni siquiera se puede decir que jugara un buen partido. De hecho, se aprovechó en muchas fases de la fortísima debilidad del Celta. Pero aun con todo eso, el Real Madrid dio un paso adelante en su recuperación gracias a la decidida apuesta de su técnico por jugadores que emergieron de las profundidades donde estaban sumergidos: Isco y Bale marcaron, mientras que Marcelo asistió, y Keylor hizo un buen partido. Fueron los grandes protagonistas. Lo que hace cinco días hubiera parecido un imposible lo hizo realidad el Rey Midas Zidane desde el banquillo. Todo lo que toca lo convierte en oro.

La revolución ya ha empezado, por tanto. El Real Madrid dio esta semana el pistoletazo inicial a la temporada 2019-20 con la llegada de Zidane y el fichaje de Eder Militao. El Celta era el invitado al segundo debut del técnico francés, con el madridismo respirando aliviado al ver la reacción del club tras la debacle de la actual campaña. Día primaveral en Madrid, casi veraniego, enfrente un rival agonizando, ovación inicial al técnico con pancarta incluida de bienvenida, perdón público a jugadores apartados… La crisis blanca estaba olvidada. La operación relámpago del club merengue tras la peor semana que se le recuerda había surtido su efecto: la feliZZidad estaba de camino al Santiago Bernabéu. 

Y Zidane puso todo lo que tenía en su mano además para ello. No sólo con su presencia, sino también con sus dotes de mando. En rueda de prensa había dicho que contaría con toda su plantilla, y un día después concedió un salvoconducto a esos jugadores más señalados: Marcelo-Isco-Bale, los tres titulares. Y por si no fuera poco, también Keylor Navas. Tabla rasa. Todos empiezan de cero. No importa lo que hicieran en el pasado más reciente. La semana pasada, incluso. Zidane, misericordioso y todopoderoso, los quiere a todos por igual. Es el Salvador blanco, y ejercía como tal.

Llegado el pitido inicial, ya se había disputado lo más jugoso del partido: el once titular y el recibimiento coral del Bernabéu. Los noventa minutos siguientes importaban menos al Real Madrid, con el objetivo de sanar su orgullo ganando los once partidos restantes, pero matemáticamente sujetos sólo a un milagro en La Liga. Dicho esto, la reacción merengue sobre el césped distó bastante de lo esperado. Puesto que la revolución de Zidane llegó sólo a la alineación y al sistema 4-2-3-1, pero no al juego ni a la disposición merengue hasta que no subió el 2-0 al marcador a los 75 minutos. Aunque, eso sí, la varita del francés sí tocó a los jugadores clave que debía tocar para recuperar el ánimo global. 

Marcelo exhibió un nivel más próximo a su verdadera calidad de lo que lo había hecho en toda la temporada, con asistencia incluida. A Bale se le pudo ver al menos tan implicado en batir al Celta como puede estarlo en bajar su hándicap, y lo coronó con el segundo gol merengue. Asensio bien, obvio. Keylor, también (todo mérito del costarricense, dicho sea de paso, en la que fue la elección más controvertida del técnico). Y por otro lado, Isco. El malagueño le dio la razón a Solari, a Luis Enrique y a la crítica general aun cuando empujó el gol del 1-0. Visto el partido de este sábado, se puede decir que el malagueño tiene suerte de que Florentino convenciese a Zidane, porque si llega a ser otro entrenador el que hubiera llegado esta semana… Pero eso sí, marcó un gol y aparecerá en los resúmenes del partido en lugar de en las esquelas y en la sección de polémicas de las Redes Sociales. Que no es poco. 

Así las cosas, se confirmó una vez más que Zidane tiene el mismo aura que cuando dirigió su último partido en Kiev. Convierte en oro incluso lo que parecía ya oxidado, irrecuperable. El Santiago Bernabéu vuelve a respirar aliviado y feliZZ.