El suyo fue un gesto realmente sucio. Y ahora, encima, Zlatan brahimovic ha confesado en una entrevista concedida a 'The Guardian' que su fea acción contra César Azpilicueta, sin balón y por la espalda, durante el partido entre España y Suecia, fue a propósito, para darle una especie de lección al defensa del Chelsea. Básicamente, el sueco no sólo no se arrepiente del juego sucio empleado, sino que deja entrever que lo hizo para ajustar cuentas con Azpilicueta.
Ibra confiesa cómo fue todo y no se arrepiente: "El otro día, en la selección, le hice una entrada. Lo hice a propósito. No me avergüenza decirlo porque hizo una tontería con uno de mis jugadores. Actuar a lo grande con mi futbolista. Fue una estupidez, pero lo hice para que entendiera: 'No se hace eso, joder. No tienes huevos para hacerlo contra mí. Pero te voy a enseñar lo que pasa si me lo haces a mí', explica el sueco.
En esa entrevista le cuestionan si le dijo algo Azpilicueta después del partido y Zlatan sentencia: "¿Qué puede decir? No me lo dirá a mí, pero sí a mi jugador, que no hará nada porque es demasiado bueno. No fue algo bueno por mi parte, pero aun así lo hice. Así soy yo. No me avergüenza decirlo", asegura.
Cabre recordar que por esa fea acción, Ibrahimovic recibió una amarilla por esa entrada y no la tarjeta roja que merecía por haber agredido, a propósito según su propia confesión y sin balón de por medio, al jugador español. Ibrahimovic insiste: "Se trata de hacer entender al tipo que no se toma el pelo a alguien que está tirado en el suelo. No se ataca a un perro que no habla. Ataca al que puede hacer algo. Es demasiado fácil meterse con mis compañeros de equipo, que tienen 20 años y son muy buenos chicos", finaliza. Veremos si la UEFA, después de estas declaraciones incalificables, toma cartas en el asunto y sanciona de oficio al sueco. Desde luego, ni su juego sucio ni sus declaraciones son como para sentirse orgulloso.
.jpg?auto=webp&format=pjpg&width=3840&quality=60)