Historias curiosas de los Mundiales: La calva de Barthez, un beso por un título

Comentarios()
Getty Images
En Francia 98, antes de cada partido, Laurent Blanc besaba la cabeza del portero francés como si fuera el ritual más importante de sus vidas.

Es verdad que Francia tenía un gran equipo. Es cierto jugaba de local y ese factor, en consecuencia, trae una ventaja. Y tampoco nadie se atrevería a menospreciar la calidad de Zinedine Zidane en aquel torneo. Ahora bien, en 1998, para levantar la Copa del Mundo, créase o no, el conjunto dirigido por Aimé Jacquet contó con un ritual que pareció ser también decisivo para el éxito: el beso de Laurent Blanc en la calva de su compañero Fabien Barthez.

EN VIVO: Las tablas de posiciones de los grupos del Mundial

Al principio pareció ser un simple juego. Sin embargo, con el pasar de las rondas, se transformó en la cábala más importante del plantel. Antes de cada partido, el experimentado defensor besaba la cabeza del portero. Fue tan simbólico el repetitivo acto que hasta el propio presidente francés de aquellos tiempos, Jacques Chirac, besó también la calva de Barthez durante las celebraciones por el primer (y único hasta el momento) campeonato mundial para los azules.

Chirac Barthez France 1998

Blanc, por haber sido expulsado en la semifinal contra Croacia, no pudo estar en la final frente a Brasil. Sin embargo, el rito no se canceló: se hizo en el vestuario y no en el césped. Funcionó igual. Para la estadística: a Francia le metieron apenas dos goles en los siete encuentros que disputó en el certamen.

Cerrar