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kante-chelsea-chamipons league(C)Getty Images

Guardiola, el mediocentro defensivo y la alta intensidad

Los jugadores del Chelsea, felices, levantan la Copa que les proclama reyes de Europa. Al mismo tiempo, Pep Guardiola hace un gesto con la medalla que cuelga de su pecho que asombra al mundo del futbol. Bien hecho, Pep. Eres un hombre de fútbol y respetas las esencias de este bendito deporte que amamosdesde que tenemos uso de razón. Lástima que después de dar la de cal hayas dado la de arena en la conferencia de prensa: "Mátenme, pero hemos jugado la final sin un medio defensivo". Es indudable que Guardiola es un magnífico entrenador, una leyenda de este deporte y sin embargo, eso es compatible con creer que esa frase insulta la inteligencia del aficionado. Desde mi humilde conocimiento como preparador físico que ha estado 37 años en el Real Madrid creo poder afirmar, con todo el respeto del mundo, que la ausencia del medio defensivo no ha sido la única razón de la derrota del City.

Presumir de haber prescindido del medio defensivo, lejos de ser un atenuante, es hacerse trampas al solitario. Entre otras cosas, porque cuestionas a un compañero de profesión como Tuchel que sí ha apostado por jugar el partido del año con un medio defensivo como N'Golo Kanté con el resultado que hemos podido ver todos. Kanté, que en palabras de Makelele es el mejor del mundo en ese puesto, se merendó y devoró al mediocampo del City. Pero yendo más allá, la verdadera razón de la derrota de tu equipo es que tus jugadores, Pep, han sido superados ampliamente por atletas que han cambiado las zapatillas de clavos por las botas de fútbol y han interpretado a las mil maravillas los entresijos del fútbol de la próxima década.

Hablamos de un fútbol físico donde la alta intensidad ha venido para quedarse.Un fútbol en el que ni tú ni Juanma Lillo, tu ayudante, creéis. Entre otras cosas, porque una cosa es predicar un estilo de juego y otra, muy diferente, renunciar a otros estilos creyendo que sólo existe uno, el tuyo, elevándolo a dogma de fe. Las largas posesiones son una apuesta futbolística, pero en la final no te sirvieron de nada. ¿Por qué? Pues porque la velocidad y la potencia del Chelsea te cerraban los espacios por dentro y en los costados. Ese es el fútbol del mañana, Pep. Esfuerzos explosivos de 0 a 4 segundos, más de 250 por partido con pausas “insultantemente” cortas 15-20 segundos para repetirlos, con jugadores con distancias recorridas de 14 km por partido, como Kanté.

La alta intensidad ha llegado al fútbol y viene para quedarse. Hablamos de futbolistas que corren a 38km/-36km/ hora como Mbappé o Haaland, de frecuencias cardiacas entre 173-175 pulsaciones por minuto (en el umbral anaerobico), de unas capacidades atléticas que, cada día que pasa, están más presentes en los equpos de elite. Esta es la realidad actual que todo entrenador que se precie debe asumir y adaptarse a ella, sino quiere que lo único que le quede después de una final de Champions sea la medalla del subcampeón. Guardiola es un magnífico entrenador, pero si algo nos ha enseñado esta final es que a fútbol se puede jugar de muchas maneras diferentes, pero nadie puede dudar de que la alta intensidad ha llegado. Y viene para quedarse. 

José Luis San Martín. Preparador físico del Real Madrid durante 37 años. 

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