El ministro de Asuntos Exteriores español, José Manuel Albares, expresó su enérgica condena por lo que calificó de «comportamiento inapropiado» por parte de algunos aficionados durante el partido amistoso que enfrentó a las selecciones de España y Egipto en la ciudad de Barcelona, y que terminó en empate a cero.
El encuentro fue escenario de incidentes lamentables después de que un grupo de aficionados lanzara cánticos hostiles contra los musulmanes, lo que provocó una amplia ola de indignación en los círculos deportivos y políticos, y llevó al astro español Lamine Yamal a condenar públicamente esos comportamientos.
En un comunicado oficial emitido por el Consejo de Ministros egipcio, se informó de que el ministro español mantuvo una conversación telefónica con su homólogo egipcio, Badr Abdel Aty, en la que reiteró el rechazo rotundo de su país a cualquier comportamiento ofensivo o racista, subrayando que lo ocurrido «no representa al pueblo español ni refleja las excelentes relaciones históricas entre ambos países».
Albares añadió que el Gobierno español tomará medidas legales estrictas contra los implicados en esos hechos, asegurando que su país «no tolerará ninguna forma de odio o discriminación».
La dirección del estadio del Espanyol intervino durante el partido para advertir a la afición de que no repitieran los cánticos hostiles, pero algunos aficionados respondieron a la advertencia con abucheos, lo que agravó la situación y provocó un amplio malestar en los círculos deportivos españoles.


