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Copa del Mundo

ENCICLOPEDIA MUNDIALISTA: Italia ‘90, una historia de lágrimas y vendettas

15:45 CEST 24/5/18
Maradona 1990
Maradona llora, Milla baila; el regalo a Alemania en la final; la intoxicación a un brasileño; otro desastre español; el peor promedio de gol.

Otra vez un Mundial en Italia, c omo en 1934. Ahora con cincuenta y seis años de diferencia y sin la intimidante mirada del dictador fascista Benito Mussolini en las gradas. La liberación de tensiones tras la Guerra Fría no se reflejaría en el juego de los participantes: se vio un fútbol más abocado a la destrucción que a la creación . Anular al rival fue la meta de la mayoría, evidenciado esto al ser el torneo con menor promedio de gol: 2.21. 

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En el plano económico, el Parlamento Italiano otorgó un crédito especial de 400 millones de dólares a los gobiernos comunales y regionales. La idea, remodelar los estadios. Algunos meses después les asignaron otro crédito por 3 mil millones para diferentes obras de infraestructura.  La triste recaudación por la venta de entradas sólo trepó a 35 millones de dólares. Miserias más, miserias menos, el balón comenzó a rodar. Por otro lado, por primera vez en su historia la FIFA se asoció con otra empresa, la ISL Marketing AG para comercializar éste torneo y el siguiente. A cambio, debió 600 millones.

Participaron 14 seleccionados europeos, 6 americanos, Egipto , Corea del Sur , Emiratos Árabes Unidos y Camerún . Con Luis Suárez al mando del equipo, España llegaba al Mundial con la esperanza de hacer un buen papel luego de la buena fase clasificatoria -victorias ante Hungría , Malta e Irlanda del Norte y una única derrota con Irlanda . Jóvenes como Manolo Jiménez , Genar Andrinua y Martín Vázquez alimentaban la ilusión. En el Grupo E de la cita ecuménica le alcanzó con un empate ante Uruguay (0-0) y sendos triunfos a Corea del Sur (3-1) y Bélgica (3-1) para instalarse en los octavos de final, donde le esperaba Yugoslavia .

El estadio Marcantonio Bentegodi de Verona sería testigo de un nuevo desastre de La Roja en las Copas del Mundo. Yugoslavia la eliminó al vencerle 2-1 con goles de Dragan Stojkovic , uno al comienzo y otro al final del encuentro. El empate transitorio de Julio Salinas al ’82 sólo había sido eso, transitorio. No hubo tiki-taka que valga.

Dragan Stojkovic castigó a España dos veces.

La foto del campeonato tiene un protagonista cuyas lágrimas provocaron otras cientos de millones. Diego Maradona inundaba el campo del Olímpico de Roma  con sincero llanto y se rehusaba a colgarse la medalla de plata. El regalo en la final a los alemanes, ese penalti que únicamente vio Edgardo Codesal y que capitalizó Andreas Brehme a cuatro minutos de los 90, ya había hecho daño acabando con el sueño albiceleste y catapultando a los europeos a su tercera y anteúltima conquista del mundo (repetirían en 2014, también ante Argentina).

Maradona se adueñó de los mejores flashes y primeros planos. Por ejemplo en semifinales y ante el local, cuando el himno argentino fue pitado por decenas de miles de italianos en el San Paolo, donde era amo y señor. Todavía se recuerda la rabia con la que el genio se descargó ante las cámaras mientras sus compañeros entonaban las patrióticas estrofas: el ‘hijos de puta, hijos de puta’ se dejó leer en la boca de Dios –no por eso pecó- y el planeta entero lo vio por televisión.

La eliminación italiana a manos de Argentina traería luego consecuencias indeseadas para el ídolo napolitano. Como una vendetta , en 1991 la FIFA le suspendió quince meses por un presunto doping positivo en el partido Nápoles - Bari

Maradona pagó con el Nápoles su actuación en Italia '90

Más tarde, Maradona recordaría: “... En el momento de reintegrarme al Nápoles, después de todo lo que vivimos con la selección argentina, eliminándolos en su casa, supe que nada iba a ser como entonces. Tenía esa sensación de que me querían embocar. Que por alguna u otra razón la vendetta iba a llegar. Y así fue, fue mi sentencia...”

El amarretismo , como se ha escrito, fue el común denominador de un torneo que tuvo un subcampeón ganador de sólo dos encuentros, Argentina. Su presencia en la final se justifica por  los penaltis de cuartos y semis atajados por Sergio Goycochea – favorecido por la fractura del guardameta titular, Nery Pumpido , ante la URSS- , además de la cuota de suerte que en octavos tuvo ante Brasil –el show de los tiros en el poste-, cotejo que se resolvió gracias a la magia de Maradona. Una apilada y un pase magistral del 10 bastaron para que Claudio Paul Caniggia batiera a Taffarel . La samba fue argentina.

Aquel partido tuvo un episodio lamentable. Segundo tiempo, el colegiado detiene el juego para refrescarse. Branco , futbolista de Brasil, bebe agua de un bidón argentino. Al poco tiempo, se siente mal, pide el cambio y acusa: “Le pusieron algo”. Las quejas nunca llegaron a una acusación formal y la historia quedó sólo como un rumor, años más tarde confirmado por el mismísimo Maradona y José Basualdo , entonces mediocampista albiceleste.

Otro sucesto cómico-lamentable fue el que protagonizó Frank Rijkaard . El que luego sería entrenador del Barcelona era suspendido por tres partidos por escupir al alemán Rudi Voeller durante el partido del Mundial de Italia que enfrentó a ambas selecciones. El colegiado argentino Juan Carlos Loustau expulsó a ambos jugadores, pero el vídeo demostró que Rijkaard escupió varias veces a Voeller.

Para la estadística quedará que quien más puntos consiguió fue Italia , finalmente tercero. “ Siamo fuori della copa, un giorno tristissimo ”, dijo un relator mientras veía rota su ilusión de tetracampeonato tras el penalti que Goycochea le contuvo a Serena en semifinales. Llegar al anteúltimo partido con la portería invicta no le garantizó el título a la Azzurri . El Balón y Botín de Oro a Toto Schillachi sonaron a premio consuelo.   

Una de las sorpresas de Italia ’90 fue Camerún, que accedió a los cuartos de final. El Presidente de la Nación, Paul Biya , tambaleaba en el poder. Sin embargo, la muy buena actuación de los africanos en la cita ecuménica le mantuvo por algunos años más en su cargo. ¿Por qué? Entre otras, una de las sugerencias del político al entrenador fue que incluyera en el equipo a Roger Milla , inactivo hacía un año. Mal no le fue: Milla marcó 5 de los 7 tantos de su conjunto.

La danza de Roger Milla.

El campeón Alemania , de la mano de Lothar Matthaus , cuando podía goleaba y cuando no, ganaba con oficio. La suerte también la acompañó, cuando a la final llegara luego de eliminar a Inglaterra por penaltis. La mencionada y decisiva ayuda de Codesal no debiera empañar el buen torneo hecho por el equipo de Franz Beckenbauer , el único junto a Mario Zagallo que ha levantado la Copa como entrenador y jugador. Didier Deschamps intentará emularlos dentro de algunas semanas con Francia.

La final Argentina-Alemania, la primera repetida en la historia de la Copa del Mundo, sintetiza lo mediocre de Italia ’90. Fue la primera que tuvo menos de tres goles, la primera en que uno de los equipos no marcó y la primera que registró expulsados ( Pedro Monzón y Gustavo Dezotti para los sudamericanos).

Alemania campeón en Italia '90