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El vestidor de Toluca podría causarle problemas a Hernán Cristante

4:40 CET 18/12/17
Hernán Cristante 2017
Tras la firma de Ángel Reyna, uno de los hombres polémica del futbol mexicano, la cohesión del vestidor apunta a ser tema crítico en Toluca.

Toluca falló en el año de su centenario, no consiguió el título que esperan refrendar desde hace siete años, y se vio involucrado en problemas de indisciplina. La directiva mantuvo a Hernán Cristante en el banquillo para el Clausura 2018, pero no pudieron reforzar al equipo con los jugadores que solicitó. 

En su lista de peticiones estaban Ismael Sosa, Jesús Molina y Silvio Romero. En cambio, durante el régimen de transferencias, firmaron los préstamos de Luis Quiñones, Leonel López y Ángel Reyna. Los tres con un historial problemático se suman a una plantilla que ya ha causado descontentos. 

En la primera parte del año, Toluca sumó a Rubens Sambueza en medio de las críticas por su conocida indisciplina, pero Cristante asumió la responsabilidad a cambio del desempeño que podía ofrecer al club. Apenas en el tercer mes del año, el mediocampista fue suspendido durante 8 partidos debido a una fuerte entrada sobre Isaac Brizuela. En un año con el equipo suma tres anotaciones y 12 asistencias. 

En ese semestre, la suspensión de un año impuesta por el Tribunal de Arbitraje Deportivo a Enrique Triverio fue el tema que desvió la atención de las celebraciones del centenario. El empujón a un árbitro durante un partido de Copa, después de un largo proceso de apelación, terminó en un castigo de 8 encuentros, además del gasto económico de la defensa. Ambos jugadores determinantes se ausentaron y el esfuerzo en liguilla no fue suficiente para alcanzar la final del Clausura 2017. 

Triverio se fue, Sambueza continúa y se convirtió en referente de Toluca; pero ahí están también las constantes faltas de Osvaldo González, Jesús Méndez y Pablo Barrientos. En el torneo recién concluido, los Diablos estuvieron a la cabeza de la estadística de expulsiones con cinco tarjetas, junto a América, Santos y Veracruz

Si ya lucía complicado el manejo del equipo, los antecedentes de los refuerzos no plantean un mejor panorama para el siguiente año. Luis Enrique Quiñones llegó a México marcado por sus experiencias negativas. La indisciplina, displicencia y su actitud desafiante con los técnicos desde sus primeros años pusieron en duda su deseo de llegar lejos en el futbol.

Su contrato ya había sido rescindido en Santa Fe y en el Apertura 2017, ya con decenas de partidos en territorio mexicano en su trayectoria, Lobos BUAP lo dio de baja definitivamente en septiembre cuando solo había participado en 5 partidos y con el primer gol del equipo en Primera División en su registro. 

Además, llegó Leonel López, mediocampista que en León fue considerado como revelación hasta su separación de la plantilla por indisciplina. A pesar de iniciar bien su camino bajo las órdenes de Javier Torrente y sumar titularidades, el exceso de confianza lo llevó a las divisiones inferiores. Del torneo de liga anterior solo disputó cinco partidos. El nuevo técnico, Gustavo Díaz, no lo contempló en sus planes de pretemporada y declaró que la calidad no lo es todo: "también hay que entrenar bien, hay que descansar, y hay muchos factores que no se están cumpliendo". 

Por si fuera poco, sumaron al delantero Ángel Reyna, quien fue el último campeón de goleo mexicano (en 2011), pero también el protagonista de polémicas por hablar de más y crear polémicas dentro del vestidor. El mexicano fue calificado como un talento naciente, de los que se perfilan para ser referentes. Sin embargo, desde su paso por América, su mala actitud ha hablado mucho más de él que sus actuaciones en el campo. Toluca confió en un elemento que suma poco en recientes torneos, pero amenazante para la estabilidad de la plantilla. 

La gestión de Hernán Cristante no se caracteriza por el buen control de la disciplina ni por su cordial relación con el cuerpo arbitral; al contrario. Con los recientes fichajes puso un reto importante en la que sería su última oportunidad. El vestidor de los Diablos ha llamado la atención de los rivales, la misión será hacer de ese equipo uno temible por su buen juego y no por el derroche de rebeldía.