Paseo. El Real Madrid fue muy superior al Valencia en la semifinal de la Supercopa de España y selló su pase a la final del próximo domingo con una victoria contundente que reafirma su buen momento a pesar de las bajas con las que llegaba a la cita a Arabia.
La guía de la Supercopa de España
De hecho, los de Zidane afrontaban el partido con las importantes bajas de Benzema, Gareth Bale y Eden Hazard y el entrenador galo se vio obligado a confeccionar un once con muchas novedades y con un sistema poco habitual en su etapa en el Bernabéu.
El técnico se decidió a Luka Jovic como referencia ofensiva pero sorprendió al no apostar por Rodrygo, la gran irrupción de la temporada merengue, y Vinicius en las bandas, si no que reforzó el centro del campo juntando a casi todos sus efectivos en la medular como son Casemiro, Kroos, Modric, Valverde e Isco. La apuesta no le pudo salir mejor.
Al minuto 65, los blancos ya ganaban 0-3 y habían marcado tres de los cinco centrocampistas. Kroos marcó el primero de gol olímpico aprovechando un golpeo espectacular y la distracción de Jaume Domenech. Isco volvió a golpear antes del descanso en una jugada que se inventaron entre Valverde y Kroos. Precisamente el croata sentenció el partido en el segundo tiempo marcando el tercero.
Con este sistema, el Real Madrid controló el partido por completo con más de un 60% de posesión durante todo el duelo, dieron casi 800 pases con una precisión del 93% y todos los centrocampistas merengues dieron más de 70 pases y con una precisión de más del 90%, destacando especialmente los 106 de Kroos con el 95% de acierto y los 102 de Isco. Además no fue un control estéril como demuestra el marcador pero también la estadísticas globales, ya que el Valencia sólo remató 8 veces y el Madrid 17.
Zidane afrontaba la Supercopa con tres bajas capitales pero acabó inventándose una solución tan novedosa como eficaz que vuelve a reivindicar su pericia como entrenador ante los que siempre le señalan como un alineador o un gestor de recursos humanos.




